El propósito de
este estudio fue describir las tendencias temporales en la prevalencia
de la disfunción sistólica del ventrículo izquierdo (DSVI) en individuos
con y sin insuficiencia cardíaca (IC) en la comunidad durante un
período de observación de 3 décadas.
Métodos
Comparamos la frecuencia, la correlación y el pronóstico de LVSD
(fracción de eyección del ventrículo izquierdo [LVEF] <50%) entre los
participantes del estudio Framingham sin y con IC clínica en 3 décadas
(1985 a 1994, 1995 a 2004 y 2005 a 2014)
La prevalencia de la ICFEr disminuye y se incrementa la de la ICFEp...Relación con la epidemia de obesidad y seentarismo?
http://imaging.onlinejacc.org/content/11/1/1?sso=1&sso_redirect_count=1&access_token=
miércoles, 10 de enero de 2018
El Gerente de Mediado. Con la prevención ( y sus secuaces) hemos topado.
“Aunque uno no se
libre hasta donde es posible de las servidumbres inútiles y evite las
desgracias innecesarias, aún le quedarán por vivir esa larga serie de sucesos
que son los que de veras ponen a prueba la fortaleza del hombre: las
enfermedades incurables, la muerte, la vejez, el amor no correspondido, la
amistad traicionada, la mediocridad de la vida (menos extensa que nuestros
proyectos y más aburrida que nuestros sueños), en definitiva, todos los males
causados por la naturaleza divina de las cosas”
Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar
Anoche, en la cadena SER la periodista Angels Barceló,
educaba para la salud a la audiencia sobre una enfermedad nueva de escaso
conocimiento: la gripe.
Su interesante exposición me confirma que mi abuela era una
auténtica pionera en virología sin siquiera saberlo, puesto que conocía
perfectamente su causa ( “niño, tápate con el pañuelo cuando tosas”), sus
antecedentes ( “la del 18 si que fue una gripe mala”), su diagnóstico ( “el niño ha cogido la gripe, tiene fiebre de 40 y
le duelen los huesos”), su pico epidémico ( “ abrígate que es temporada de
gripe”) y su tratamiento ( “tómate este ponchecito caliente y métete en la cama
y mañana no vayas al cole”). Por lo que se ve, todo ese conocimiento popular que
se transmitía de abuelos a nietos ha desaparecido, puesto que se precisa que en
horario de máxima audiencia una periodista estrella se informe e informe sobre
qué es la gripe.
La periodista para refrendar la gravedad de la enfermedad se
apoyó en su casuística, extraída de conocidos y amigos : “ la gripe de este año
es muy mala, porque te deja tumbado en la cama una semana sin salir”, ¿esto es
así?", pregunta con inquietud al médico centinela consultado al respecto; a lo
que éste responde: “sí sí, lo que pasa es que la gripe del año pasado también
lo era”, confirmación del viejo dicho popular de que “la gripe sin tratamiento dura
siete días y con tratamiento una semana”. Eso sí, entre los remedios modernos
el experto señala al tamiflu, no vaya a quedar como antiguo ante un problema
tan grave.
Pero lo más interesante del programa no fue esta exaltación
de lo obvio, cada vez más habitual en los medios, sino el tratamiento
informativo de la vacunación: a pesar de que se informa de que
el propio Centro Nacional de Epidemiología
señala que la protección de la vacuna frente al tipo B ( responsable
según éste
del 70% de los casos) “se espera muy moderada”, y se admite que estamos
ante
una temporada de mala cobertura vacunal (puesto que la inmunización
apenas protege
frente a las principales cepas que causan la enfermedad), se insiste una
y otra
vez que la escasa tasa de vacunación poblacional es la principal causa
del desbordamiento sanitario existente: la responsabilidad una vez más
está en la gente, puesto que
el “ 67% de los muertos no se vacunaron”. De esta forma se llega a una
de las cimas
del periodismo sanitario moderno al afirmar que “aunque no se haya acertado con
la vacuna, ésta sigue siendo la mejor forma de prevenir” algo que hubiera
encantado al gran Chiquito de la Calzada. En la misma línea de pensamiento paradójico, la
catedrática consultada en el programa insiste con vehemencia en la necesidad de vacunarse ( “hay
países que vacunan a toda la población a partir de los 6 meses”) mientras
reconoce a la vez que el virus que circula en un mes es distinto del que circula al
cabo de diez meses, “cambios a menudo suficientemente importantes como para
marcar diferencias con las cepas de la vacuna”
La gripe llega como el Almendro cada año sobre la Navidad, y
por ello no debería rellenar cada año las páginas de los periódicos y los
programas de radio o televisión. Las causas principales del colapso de los servicios
sanitarios están bastante claras: el recorte sistemático de profesionales que
se lleva realizando de forma continuada con la excusa de la
crisis económica, y la medicalización creciente de cualquier fenómeno, azuzada
por medios, políticos y profesionales irresponsables y que conduce a una infantilización
creciente de la población, que cree que todo es solucionable en una urgencia.
Sí, es cierto: la gripe mata. En una proporción muy baja, dado el alto número
de casos que se producen cada año. Habitualmente a personas muy mayores. Porque
aunque esté feo decirlo, las personas muy mayores acaban muriendo alguna vez.
La prevención en general y la vacunación en particular es un
dogma intocable. Cuestionar algunas de sus prácticas supone el riesgo de
excomunión en el pensamiento científicamente correcto. Aunque se acumulen las
pruebas, aunque se maticen sus resultados, buena parte de las revistas, los
expertos, los generadores de opinión y los medios de comunicación niegan
cualquier evidencia que ponga en cuestión el tramposo aforismo de que prevenir es
mejor que curar.
Juan Gervas lleva muchos años argumentando alto y claro
contra las falacias que se esconden tras el dogma de la prevención. Lo
argumenta con datos, artículos, ensayos clínicos, revisiones. Cabría suponer que
frente a sus razones, los que discreparan lo hicieran aportando sus propias
carretas de pruebas. Habitualmente no lo hacen. Recurren a métodos mucho más
toscos y menos científicos: los más gañanes emplean el insulto, el exabrupto o
las falsedades. Los más refinados la simple censura. Como por ejemplo la
acontecida en el 7º Congreso de Gestión Clínica, donde se cayó del cartel ya
anunciado, no por debilidades a lo Sabina, sino por esotérica decisión del patrocinador.
Pretendía hablar de lo fútil, lo inútil y lo perverso en atención sanitaria.
Algo absolutamente intolerable.
Afortunadamente ya la tenía preparada. En ella afirma cosas
tan sensatas, sabias y prudentes como ésta: “Lo
central en atención sanitaria es fomentar el disfrute de la salud de forma que
no se precise ninguna intervención médica para el normal vivir. Hay que evitar,
pues, la medicalización de la vida diaria. Por ejemplo, envejecer es normal y
parte del sano vivir. En general, que pasen los años es signo de salud, por más
que a veces se acompañe esa salud de males menores y hasta mayores, pero el
envejecer es parte de la plenitud de la vida. El envejecimiento es signo de
vida pues sólo los que están vivos envejecen. Y el envejecimiento digno da
crédito y respeto”.
Algo que hubiera firmado posiblemente el mismo Adriano.
(Viñeta de El Roto en el Pais)
martes, 9 de enero de 2018
Medscape. Un tercio de las muertes por cáncer podrían prevenirse mediante el estilo de vida.
Al término
de la temporada de fiestas, muchos vivieron la tradición de "comer,
beber y estar alegres". Pero ante los resultados de un nuevo estudio que
informa que más de un tercio de las muertes por cáncer podrían
prevenirse mediante el estilo de vida, tal vez se debería añadir un
calificativo: "celebración con moderación".[1]
Las últimas estadísticas provienen de Australia, donde investigadores observaron que en 2013 ocurrieron 44.004 muertes por cáncer. Sin embargo, se estima que se podrían haber evitado 38% de estos fallecimientos y 33% de los diagnósticos de cáncer mediante opciones de estilo de vida saludables, dice un equipo de investigación dirigido por Louise Wilson, maestra en epidemiología, del QIMR Berghofer Medical Research Institute y la University of Queensland, en Brisbane, Australia.
Estos diagnósticos y muertes por cáncer se observaron en australianos de todas las edades y son directamente atribuibles a 20 factores de riesgo documentados que son modificables y que pertenecen a ocho categorías que son causas establecidas de cáncer, señalan los autores del estudio.
El estudio será publicado en el número de febrero de 2018 de International Journal of Cancer.
El tabaquismo fue la principal causa de muerte por cáncer
prevenible en Australia en 2013 y contribuyó con 23% a todas las muertes
por cáncer. Los autores del estudio estiman que casi dos tercios de las
muertes por cáncer atribuible al tabaquismo se debieron a cáncer de
pulmón.
"Hemos demostrado que una gran proporción de los casos de cáncer, además de las muertes por cáncer, en teoría, son prevenibles", escriben los autores en su artículo.
"Estimamos que cerca de 16.700 muertes por cáncer y 41.200 casos de cáncer podrían evitarse en Australia cada año si las exposiciones de las personas a 20 factores causales se alinearan con los niveles recomendados para minimizar el riesgo de cáncer. Incluso las reducciones moderadas en la exposición de la población a causas conocidas de cáncer posiblemente se traducirían en disminuciones considerables de muertes prematuras por cáncer", afirman.
Otras tres categorías de factores de riesgo modificables (dieta deficiente, sobrepeso u obesidad, e infecciones) contribuyeron con 5% cada una a las muertes por cáncer. En la quinta categoría, el cáncer relacionado con alcohol contribuyó con 2,4% a los fallecimientos.
Los factores relacionados con la inactividad física fueron
responsables de 0,8% de las muertes por cáncer, mientras que la
exposición excesiva a la radiación ultravioleta causó 3,2% de las
muertes por cáncer.
En la octava categoría, los factores reproductivos u hormonales se vincularon a 0,4% de los fallecimientos por cáncer.
Las últimas estadísticas provienen de Australia, donde investigadores observaron que en 2013 ocurrieron 44.004 muertes por cáncer. Sin embargo, se estima que se podrían haber evitado 38% de estos fallecimientos y 33% de los diagnósticos de cáncer mediante opciones de estilo de vida saludables, dice un equipo de investigación dirigido por Louise Wilson, maestra en epidemiología, del QIMR Berghofer Medical Research Institute y la University of Queensland, en Brisbane, Australia.
Estos diagnósticos y muertes por cáncer se observaron en australianos de todas las edades y son directamente atribuibles a 20 factores de riesgo documentados que son modificables y que pertenecen a ocho categorías que son causas establecidas de cáncer, señalan los autores del estudio.
El estudio será publicado en el número de febrero de 2018 de International Journal of Cancer.
"Hemos demostrado que una gran proporción de los casos de cáncer, además de las muertes por cáncer, en teoría, son prevenibles", escriben los autores en su artículo.
"Estimamos que cerca de 16.700 muertes por cáncer y 41.200 casos de cáncer podrían evitarse en Australia cada año si las exposiciones de las personas a 20 factores causales se alinearan con los niveles recomendados para minimizar el riesgo de cáncer. Incluso las reducciones moderadas en la exposición de la población a causas conocidas de cáncer posiblemente se traducirían en disminuciones considerables de muertes prematuras por cáncer", afirman.
Otras tres categorías de factores de riesgo modificables (dieta deficiente, sobrepeso u obesidad, e infecciones) contribuyeron con 5% cada una a las muertes por cáncer. En la quinta categoría, el cáncer relacionado con alcohol contribuyó con 2,4% a los fallecimientos.
En la octava categoría, los factores reproductivos u hormonales se vincularon a 0,4% de los fallecimientos por cáncer.
Los autores del estudio describieron inicialmente estos factores de riesgo y categorías en un artículo con datos del año 2010.[2]
En esa época, estimaron que 1 de cada 3 de los 130.000 casos de cáncer
nuevos diagnosticados en Australia (33% de los tumores malignos en
hombres y 31% en las mujeres) era atribuible a estas 20 causas
modificables.
Para los australianos menores de 75 años, evitar la exposición a causas conocidas de cáncer podría haber salvado incluso más vidas en 2013, dicen los investigadores. Ese año, las muertes prevenibles por cáncer contribuyeron con 43% a todas las muertes por cáncer en general en este grupo de edad, incluyendo 47% de los fallecimientos por cáncer en hombres y 38% de las muertes por cáncer en mujeres australianas.
Para cuantificar la incidencia de cáncer y la mortalidad por esta causa a partir de los datos de 2013 del Australian Institute of Health and Welfare, los investigadores utilizaron la prevalencia de exposición y el riesgo relativo. Luego calcularon la proporción de casos y muertes que se podrían haber evitado con una menor exposición a factores de riesgo modificables documentados.
En la categoría de dieta, los factores de riesgo fueron una baja ingesta de fruta, vegetales sin almidón y fibra dietética, y una considerable ingesta de carnes rojas y procesadas. En la categoría de infecciones, se incluyeron siete agentes cancerígenos, entre ellos el virus del papiloma humano (asociado a cáncer de vulva, vagina, pene, ano, cavidad oral y orofaringe) y Helicobacter pylori (cáncer gástrico en sitios diferentes al cardias).
La falta de lactancia materna, el uso de terapia de reemplazo hormonal en la menopausia y el empleo de anticonceptivos orales combinados (cáncer de mama y cervicouterino) se enumeran como factores de riesgo evitables en la categoría relacionada con la reproducción.
Estos hallazgos son congruentes con otra investigación sobre el rol que desempeñan en la prevención de cáncer los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida modificable. Como se reportó previamente en Medscape Noticias Médicas, los resultados de un estudio extenso de cohortes en Estados Unidos condujeron a los investigadores a concluir que 20% a 40% de los casos de cáncer y mortalidad relacionadas con cáncer se pudieron haber evitado con no fumar, mantener un peso saludable y hacer ejercicio con regularidad.
En otro estudio, los resultados de una encuesta por internet a nivel nacional que fue realizada por la American Society of Clinical Oncology demostraron que, al igual que sus homólogos australianos, la mayoría de los adultos estadounidenses desconocen que el alcohol y la obesidad son importantes factores de riesgo para cáncer.
Preguntamos si los investigadores se sorprendieron por el alto porcentaje de australianos con diagnóstico de cáncer que tenían factores de riesgo documentados evitables, dijo Wilson, "no necesariamente".
"Sabemos
que en general una gran proporción de la población australiana tiene
sobrepeso u obesidad; no consumen suficiente fibra, fruta o verduras; y
no realizan suficiente ejercicio", dijo a Medscape Noticias Médicas.
La incidencia de otros tumores malignos prevenibles también podría reducirse a través de opciones de estilo de vida saludables, como consumir una dieta equilibrada, realizar actividad física y mantener un peso corporal saludable, suspender el consumo de alcohol y utilizar protección solar, señaló.
Los médicos pueden desempeñar un papel muy importante en concientizar, explicando a los pacientes cómo reducir su riesgo, puntualizó Wilson. "Los médicos, en particular, están en una mejor posición para tener un impacto a nivel del paciente individual".
En 2013, se observó la alta proporción de muertes por cáncer relacionado con tabaquismo pese a las estrategias de salud pública enérgicas para el cese del tabaquismo que se implementaron en Australia. Muchos australianos mayores de 40 años eran fumadores en su juventud, explicó Wilson. La mayoría eran hombres. Los investigadores tomaron en cuenta los efectos acumulados del tabaquismo previo y activo, así como la exposición al tabaquismo pasivo.
En la actualidad, ha descendido considerablemente el número de australianos que fuman, y el país tiene una de las proporciones más bajas de fumadores diarios en el mundo. "Si continúa esta baja prevalencia, al repetir este análisis en 10 años a partir de ahora se vería una reducción en las muertes por cáncer atribuible al tabaco", predijo Wilson.
Hasta entonces, el número de muertes por cáncer en australianos sigue siendo elevado. Se espera que en 2017 casi 48.000 de una población de 24,5 millones fallezcan por cáncer, lo que representa 30% de todas las muertes.
El estudio fue financiado por el National Health and Medical Research Council y por el Cancer Council Australia. Wilson y los coautores del estudio han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Para los australianos menores de 75 años, evitar la exposición a causas conocidas de cáncer podría haber salvado incluso más vidas en 2013, dicen los investigadores. Ese año, las muertes prevenibles por cáncer contribuyeron con 43% a todas las muertes por cáncer en general en este grupo de edad, incluyendo 47% de los fallecimientos por cáncer en hombres y 38% de las muertes por cáncer en mujeres australianas.
Para cuantificar la incidencia de cáncer y la mortalidad por esta causa a partir de los datos de 2013 del Australian Institute of Health and Welfare, los investigadores utilizaron la prevalencia de exposición y el riesgo relativo. Luego calcularon la proporción de casos y muertes que se podrían haber evitado con una menor exposición a factores de riesgo modificables documentados.
En la categoría de dieta, los factores de riesgo fueron una baja ingesta de fruta, vegetales sin almidón y fibra dietética, y una considerable ingesta de carnes rojas y procesadas. En la categoría de infecciones, se incluyeron siete agentes cancerígenos, entre ellos el virus del papiloma humano (asociado a cáncer de vulva, vagina, pene, ano, cavidad oral y orofaringe) y Helicobacter pylori (cáncer gástrico en sitios diferentes al cardias).
La falta de lactancia materna, el uso de terapia de reemplazo hormonal en la menopausia y el empleo de anticonceptivos orales combinados (cáncer de mama y cervicouterino) se enumeran como factores de riesgo evitables en la categoría relacionada con la reproducción.
Estos hallazgos son congruentes con otra investigación sobre el rol que desempeñan en la prevención de cáncer los factores de riesgo relacionados con el estilo de vida modificable. Como se reportó previamente en Medscape Noticias Médicas, los resultados de un estudio extenso de cohortes en Estados Unidos condujeron a los investigadores a concluir que 20% a 40% de los casos de cáncer y mortalidad relacionadas con cáncer se pudieron haber evitado con no fumar, mantener un peso saludable y hacer ejercicio con regularidad.
En otro estudio, los resultados de una encuesta por internet a nivel nacional que fue realizada por la American Society of Clinical Oncology demostraron que, al igual que sus homólogos australianos, la mayoría de los adultos estadounidenses desconocen que el alcohol y la obesidad son importantes factores de riesgo para cáncer.
Preguntamos si los investigadores se sorprendieron por el alto porcentaje de australianos con diagnóstico de cáncer que tenían factores de riesgo documentados evitables, dijo Wilson, "no necesariamente".
La incidencia de otros tumores malignos prevenibles también podría reducirse a través de opciones de estilo de vida saludables, como consumir una dieta equilibrada, realizar actividad física y mantener un peso corporal saludable, suspender el consumo de alcohol y utilizar protección solar, señaló.
Los médicos pueden desempeñar un papel muy importante en concientizar, explicando a los pacientes cómo reducir su riesgo, puntualizó Wilson. "Los médicos, en particular, están en una mejor posición para tener un impacto a nivel del paciente individual".
En 2013, se observó la alta proporción de muertes por cáncer relacionado con tabaquismo pese a las estrategias de salud pública enérgicas para el cese del tabaquismo que se implementaron en Australia. Muchos australianos mayores de 40 años eran fumadores en su juventud, explicó Wilson. La mayoría eran hombres. Los investigadores tomaron en cuenta los efectos acumulados del tabaquismo previo y activo, así como la exposición al tabaquismo pasivo.
En la actualidad, ha descendido considerablemente el número de australianos que fuman, y el país tiene una de las proporciones más bajas de fumadores diarios en el mundo. "Si continúa esta baja prevalencia, al repetir este análisis en 10 años a partir de ahora se vería una reducción en las muertes por cáncer atribuible al tabaco", predijo Wilson.
Hasta entonces, el número de muertes por cáncer en australianos sigue siendo elevado. Se espera que en 2017 casi 48.000 de una población de 24,5 millones fallezcan por cáncer, lo que representa 30% de todas las muertes.
El estudio fue financiado por el National Health and Medical Research Council y por el Cancer Council Australia. Wilson y los coautores del estudio han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Servicio de Medicina Interna del Hospital de León.Cirrosis biliar primaria.
Primera sesión clínica del año, que trataba sobre una paciente con una
supuesta mononucleosis infecciosa pero que 6 meses después presentaba
persistencia de alteración de pruebas de función hepática. El
diagnóstico diferencial fue realizado por la Dra. Bonache (R3) y su
presentación se encuentra disponible aquí. La
solución la aportó el Dr. Herrera, siendo los anticuerpos
antimitocondriales positivos a títulos altos, concluyendo en cirrosis
biliar primaria, en la actualidad en tratamiento con ursodesoxicólico y
seguimiento por Digestivo.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Sesión: HTA en la consulta de enfermería. Docencia Rafalafena.
Aquí dejamos la sesión presencial impartida el pasado martes por María Ballesteros, nuestra EIR
Esperamos que os sea de utilidad
viernes, 8 de diciembre de 2017
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