Inclisiran, un siRNA administrado dos veces al año, redujo significativamente el colesterol LDL (LDL-C) en ensayos de fase III. Aún no se ha establecido si la reducción del C-LDL con inclisiran se traduce en un menor riesgo de eventos cardiovasculares (CV).
Métodos y resultados El análisis agrupado a nivel de paciente de ORION-9, −10 y −11, incluyó pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigota, enfermedad CV aterosclerótica (ASCVD) o equivalente de riesgo de ASCVD con tratamiento con estatinas máximamente tolerado, aleatorizados 1:1 para recibir 284 mg inclisiran o placebo los días 1, 90 y cada 6 meses a partir de entonces durante 18 meses. El punto final exploratorio preespecificado de eventos cardiovasculares mayores (MACE) incluyó muerte CV no adjudicada, paro cardíaco, infarto de miocardio (IM) no fatal y accidente cerebrovascular fatal y no fatal, evaluado como parte de las evaluaciones de seguridad utilizando un Diccionario Médico estándar para Cesta de actividades. Aunque no se especifica previamente, también se evaluaron el infarto de miocardio fatal y no fatal total y el accidente cerebrovascular. La media de LDL-C al inicio del estudio fue de 2,88 mmol/L. En el día 90, el porcentaje de reducción corregido por placebo en LDL-C con inclisiran fue del 50,6 %, lo que corresponde a una reducción absoluta de 1,37 mmol/L (ambos P < 0,0001). Entre 3655 pacientes durante 18 meses, 303 (8,3 %) experimentaron MACE, incluidos 74 (2,0 %) infartos de miocardio fatales y no fatales, y 28 (0,8 %) accidentes cerebrovasculares fatales y no fatales. Inclisiran redujo significativamente los MACE compuestos [OR (IC 95 %): 0,74 (0,58–0,94)], pero no los IM mortales y no mortales [OR (IC 95 %): 0,80 (0,50–1,27)] o los IM mortales y no mortales accidente cerebrovascular [OR (IC 95%)]: 0,86 (0,41-1,81)]. Conclusión Este análisis ofrece información preliminar sobre los beneficios CV potenciales de reducir el C-LDL con inclisiran y sugiere beneficios potenciales para la reducción de MACE. Estos hallazgos esperan confirmación en los ensayos de resultados CV más grandes de mayor duración.miércoles, 9 de noviembre de 2022
El Rincón de Sísifo. Uso adecuado de los gabapentinoides.
Hace unos meses el neozelandés bpac publicó un monográfico titulado Gabapentinoides: when and how should they be prescribed? que se centra en el uso seguro y eficaz de estos medicamentos. Como nos debíamos una revisión de los gabapentinoides, sobre todo desde que los CDC publicaron en mayo este preocupante artículo que vinculaba el uso de gabapentina y pregabalina a un incremento de las muertes por sobredosis de medicamentos.
En este contexto, hemos desempolvado los artículos tuiteados en los últimos años para -utilizando la revisión del bpac como guion- darle un repaso al uso seguro y eficaz de estos medicamentos y ver cuál es, en la actualidad, su lugar en la terapéutica. Vamos a ello…
Píldoras. Búsqueda bibliográfica. Cómo repensar las formas de buscar, recopilar y analizar la producción científica escrita (2022) (gratuito)
https://mariamontanavivas.wordpress.com
Viviana Martinovich es la autora de esta publicación que tiene como objetivos por un lado, mostrar los usos y tipos de fuentes que pueden formar parte de una investigación y, por otro, que para lograrlo hay que elaborar diferentes búsquedas “exploratorias”, para abarcar los diferentes aspectos del problema de investigación.
Os ponemos un índice desarrollado para que podáis ver los contenidos:
- Fase exploratoria de la investigación
- Tipos de fuentes escritas
- Distintos usos de las fuentes dentro de una investigación
- Investigaciones basadas en fuentes escritas
- Ejemplos de investigación: científica, legislativa, periodística, jurídica, etc.
- ¿Qué es una revisión bibliográfica?
- Técnicas de revisión bibliográfica
- Elección de la base de datos de bibliografía científica
- Biblioteca Virtual en Salud (BVS), PubMed, Scientific Electronic Library Online (SciELO), Scopus, Web of Science
- ¿Cómo buscar en una base de datos?
- Interfaz de búsqueda
- Términos de búsqueda: descriptores y términos libres (Tesauros: UNESCO, OIT, DeCS, MeSH, Eric)
- Campos de búsqueda
- Primeros pasos ¿Cómo optimizar las búsquedas exploratorias iniciales?
- ¿Cómo crear un mapa de términos de búsqueda?
- Ejemplos de “mapas de términos”
- Pasos para crear un “mapa de términos”
- Diseño de un instrumento de búsqueda bibliográfica
- Elementos de un instrumento de búsqueda bibliográfica.
Tablas:
- Principales técnicas de revisión bibliográfica científica, según tipos de artículos analizados, descripción y principales referentes
- Cantidad de artículos recuperados según la base de datos (comparativa)
- Ejemplo de diagrama del proceso de selección de las referencias bibliográficas que conforman el corpus de la investigación
Podéis acceder al documento también a través de la web Cuadernos del ISCO http://isco.unla.edu.ar/edunla/cuadernos/catalog/book/32
martes, 8 de noviembre de 2022
NPS. RIESGO DEL USO DE ANTIDEPRESIVOS Y OPIÁCEOS.
https://www.nps.org.au/australian-prescriber
Antecedentes y objetivo
En este boletín se revisa el riesgo de toxicidad serotoninérgica asociado al uso concomitante de dos grupos de fármacos de uso muy común: opiáceos y antidepresivos.
Principales mensajes
En los últimos años, la incidencia de este efecto adverso ha aumentado debido al uso creciente de fármacos serotoninérgicos en la práctica clínica y al elevado número de personas de edad avanzada, con comorbilidad y polimedicación asociadas que predisponen a un alto riesgo de interacciones farmacológicas. Generalmente, solo ocurre cuando los opioides serotoninérgicos se administran con otro medicamento serotoninérgico como un antidepresivo, incluso en dosis terapéuticas. El mayor riesgo se asocia al uso de fármacos como tramadol, petidina y dextrometorfano.
Las manifestaciones clínicas del síndrome serotoninérgico son consecuencia de un incremento de la concentración de serotonina en el sistema nervioso central. Se inician de forma repentina, pocas horas después de la ingesta del fármaco que las causa. Se manifiesta con hiperirritabilidad neuromuscular predominante en las extremidades inferiores (con mioclonías e hiperreflexia, temblor fino de las extremidades, a veces rigidez en casos graves), y estimulación neurovegetativa (hipotensión o hipertensión arterial, taquicardia, escalofríos), además de trastornos psiquiátricos (agitación, confusión) y digestivos (diarrea).
Evitar combinaciones de alto riesgo puede ser difícil; a ello hay que añadir algunos factores que favorecen este riesgo: muchos antidepresivos tienen duraciones de acción prolongadas por lo que los pacientes pueden estar en riesgo hasta 2 semanas después de suspender un inhibidor de la monoaminooxidasa (IMAO) irreversible o 5 semanas después de suspender la fluoxetina. Además, la retirada brusca de antidepresivos de acción corta puede provocar abstinencia, con síntomas que pueden confundirse con una toxicidad por serotonina. En este contexto, las tasas de dependencia y de depresión concomitante son elevadas.
En los pacientes que ya reciben un medicamento serotoninérgico de forma regular, hay que evitar añadirlos en la medida de lo posible. Por lo general, se recomienda:
- Evitar los fármacos serotoninérgicos no psiquiátricos (p. ej., tramadol).
- Prescribir solo un antidepresivo.
- Prevenir los riesgos asociados a la automedicación (p. ej., triptófano y hierba de San Juan).
- No añadir nunca un IMAO.
Conclusiones
La coadministración de antidepresivos y opioides es frecuente. El riesgo de toxicidad serotoninérgica debe evaluarse de forma sistemática, aunque el mayor riesgo se ha visto para los antidepresivos IMAO, petidina, tramadol o dextrometorfano. La prevención más simple es evitar el uso sistemático de cualquiera de estos medicamentos de mayor riesgo.
Comentario
En los últimos 10 años se ha producido un aumento sustancial del consumo de analgésicos opiáceos, sobre todo para el tratamiento del dolor crónico no oncológico, a pesar de que su efectividad en este tipo de dolor sigue siendo controvertida1. Los datos de consumo muestran que, en España, el consumo global de opiáceos se ha doblado en una década. El mayor uso corresponde a pacientes mayores de 70 años y a mujeres. Aparte del riesgo elevado de dependencia, especialmente con la administración de las formas de liberación inmediata, el uso de fármacos como tramadol, con una semivida prolongada, se asocia a un mayor riesgo de interacciones con otros fármacos de uso crónico. Los resultados de los estudios indican que, en pacientes de edad avanzada, el uso concomitante de psicofármacos expone a los pacientes a posibles efectos adversos asociados potencialmente graves, como el síndrome serotoninérgico2,3. Se trata de medicamentos utilizados de manera crónica que se prescriben y posteriormente no se retiran.
BMJ. RIESGO DE PROBLEMAS DE SALUD MENTAL EN PERSONAS CON COVID-19.
https://www.bmj.com/content/376/bmj-2021-068993
Objetivo
Estimar el riesgo de aparición de problemas de salud mental en pacientes que superan la fase aguda de la COVID-19.
Método
Estudio de cohortes con 153.848 pacientes que presentaron COVID-19 (media de edad: 63,1 años, 89,2% hombres, 75,9% de raza blanca) entre el 1-3-2020 y el 15-1-2021 (132.852 de ellos no precisaron ingreso hospitalario y 20.996 fueron hospitalizados). Como grupos de comparación se utilizaron datos, durante el mismo período de seguimiento, de 5.637.840 personas sin padecimiento de COVID-19 (media de edad: 63,4 años, 90,3% hombres, 76,6% de raza blanca) y también datos de 5.859.251 personas de una cohorte histórica previa a la pandemia (media de edad: 63,3 años, 90,2% hombres, 76,6% de raza blanca). Se calcularon riesgos relativos y diferencias absolutas de riesgo (DAR) por cada 1.000 pacientes/año de seguimiento, con un IC del 95% .
Resultados principales
El grupo de pacientes con COVID-19 presentó mayor riesgo de trastornos de ansiedad (riesgo relativo [RR]: 1,35; IC 95%: 1,30-1,39; DAR: 11,06; IC 95%: 9,64-12,53), trastornos depresivos (RR: 1,39; IC 95%: 1,34-1,43; DAR: 15,12; IC 95%: 13,38-16,91), trastornos por estrés o adaptativos (RR: 1.38; IC 95%: 1,34-1,43; DAR 13,29; IC 95%: 11,71-14,92), mayor consumo de antidepresivos (RR: 1,55; IC 95%: 1,50-1,60; DAR: 21,59; IC 95%: 19,63-23,60) y benzodiacepinas (RR: 1,65; IC 95%: 1,58-1,72; DAD: 10,46; IC 95%: 9,37-11,61). También se incrementó el riesgo de nuevas prescripciones de opioides (RR: 1,76; IC 95%: 1,71-1,81; DAR: 35,90, IC 95%: 33,61-38,25), el consumo de opioides (RR: 1,34, IC 95%: 1,21-1,48; DAR: 0,96, IC 95%: 0,59-1,37) y la incidencia de trastornos por consumo de otras sustancias no opioides (RR: 1,20, IC 95%: 1,15-1,26; DAR: 4,34, IC 95%: 3,22-5,51). En el grupo de pacientes con infección por COVID-19, también se objetivó mayor riesgo de deterioro cognitivo (RR: 1.80, IC 95%: 1,72-1,89; DAR: 10,75, IC 95%: 9,65-11,91) y de trastornos del sueño (RR: 1,41, IC 95%: 1,38-1,45; DAR: 23,80, IC 95%: 21,65-26,00). El RR de aparición de cualquier trastorno de salud mental o de prescripción en relación con estas patologías fue de 1,60 (IC 95%: 1,55-1,66) con una DAR de 64,38 por 1.000 pacientes/año (IC 95%: 58,90-70,01). Estas diferencias de incidencia fueron mayores en los pacientes hospitalizados por COVID-19, pero también se observaron en aquellos que no precisaron de ingreso hospitalario. El riesgo de trastornos mentales fue mayor en los pacientes hospitalizados por COVID-19 que en los que ingresaron por gripe o por otras patologías.
Conclusiones
Los pacientes que superan la fase aguda de la infección por COVID-19 tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental.
Comentario
La COVID-19, causada por el SARS-CoV-2, ha provocado una crisis socioeconómica y sanitaria mundial, con profundas consecuencias para la salud mental de la población. Este estudio revela que, a partir de los 30 días del test diagnóstico positivo para COVID-19, los pacientes tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental, abuso de sustancias, deterioro cognitivo y trastornos del sueño. Estos resultados se observaron al comparar los datos de los pacientes infectados con los de pacientes de cohortes contemporáneas y, también al compararlos con datos de cohortes históricas previas a la pandemia. Además, estas diferencias se encuentran tanto al incluir solamente grupos de pacientes no hospitalizados como al comparar pacientes hospitalizados por COVID-19 y pacientes hospitalizados por gripe o cualquier otra patología. Aunque no está claro el mecanismo por el cual los pacientes que han padecido COVID-19 presentan una mayor incidencia de este grupo de patologías, este estudio apunta la necesidad, dada la incidencia de la enfermedad y las dificultades en su control, de que los profesionales sanitarios sospechen la posible coexistencia de problemas de salud mental en los pacientes que superan la fase aguda de la enfermedad.