jueves, 12 de marzo de 2026

Balanitis de Zoon.

Puntos clave

  • La balanitis de Zoon es un padecimiento que se debe sospechar en los hombres no circuncidados que presenten placas eritematosas localizadas en el pene.
  • Puede requerir el estudio histológico para descartar la eritroplasia de Queyrat.
  • Aunque se considera una lesión benigna, precisa un seguimiento al tener una tendencia a la recidiva.
  • El tratamiento de elección es la circuncisión.
  • El tacrólimus constituye una alternativa terapéutica para aquellas personas atendidas que no deseen someterse a un procedimiento quirúrgico.

La balanitis de Zoon, también conocida como balanitis de células plasmáticas, es una inflamación crónica de la mucosa de los genitales masculinos, de etiología no bien conocida, que suele aparecer en los varones no circuncidados2. La edad de presentación habitual es a partir de los 40 años, y su incidencia aumenta con el tiempo.

Se caracteriza por unas placas eritematosas brillantes (como charol) con bordes bien definidos localizadas en el glande (lo más típico), el prepucio y el surco balanoprepucial. En ocasiones, pueden aparecer lesiones en «beso» que hacen contacto al desplazar el prepucio hacia delante, con lo que están presentes en este y en el glande. Además, en casos muy puntuales la lesión puede ser polipoidea, así, en estos casos es necesaria la biopsia para aclarar el diagnóstico.

La evolución de las lesiones por la balanitis de células plasmáticas sucede en brotes. Hay temporadas en las que la zona afectada es más amplia, y en cambio en otras el tamaño es más reducido, aunque en general tiene una tendencia a persistir. No suele provocar síntomas, o a lo sumo cierto prurito. Sin embargo, algunas veces puede sobreinfectarse o provocar manchas de sangre en la ropa interior.  Es un proceso benigno y no se considera una lesión precancerosa, pero por sus características clínico-patológicas puede requerir una biopsia para descartar otras dermatosis, particularmente la eritroplasia de Queyrat.

Por otra parte, en las mujeres se han descrito lesiones análogas que comparten características clínicas e histologías, y se denominan vulvitis crónica plasmocelular3 .

La etiología de esta condición se desconoce, sin embargo, han sido determinados como responsables los siguientes: la mala higiene, el goteo de orina, la fricción, el calor, el hipospadias, una respuesta de hipersensibilidad y el Mycobacterium smegmatis, así como una respuesta a los agentes exógenos y los traumatismos.

Con esto en mente, es esencial realizar siempre un estudio histopatológico de cualquier lesión sospechosa de balanitis de Zoon para poder descartar otras dermatosis. En especial, la eritroplasia de Queyrat, ya que esta es una condición premaligna cuyo pronóstico y evolución difieren de los correspondientes a la balanitis de Zoon.

En última instancia, el tratamiento de elección es la circuncisión4, aunque el tacrólimus constituye una alternativa terapéutica para aquellas personas atendidas que no deseen someterse a un procedimiento quirúrgico5,6. Otras alternativas son el láser de dióxido de carbono y las cremas de corticoides, combinadas o no con antimicóticos.




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