lunes, 6 de julio de 2020

Salud juntos. Efectividad comparativa de los medicamentos reductores de la glucosa para la diabetes tipo 2.

En pacientes diabéticos con bajo riesgo cardiovascular, ningún tratamiento difiere del placebo para la mortalidad y resultados vasculares. En pacientes con mayor riesgo cardiovascular que reciben terapia de fondo basada en metformina, la semaglutida oral, empagliflozina y liraglutida reducen la mortalidad cardiovascular y por todas las causas; la exenatida de liberación prolongada y dapagliflozina reducen la mortalidad por todas las causas.


Ann Intern Med, 30/06/2020Comparative Effectiveness of Glucose-Lowering Drugs for Type 2 Diabetes. A Systematic Review and Network Meta-analysis”.

http://www.saludjuntos.com/ 

Preevid. (Preevid) Seguridad y eficacia de la gabapentina como ansiolítico.

Ni la ficha técnica de la Agencia española de medicamentos y productos sanitarios(1) ni la evaluación del fármaco de Micromedex(2) incluyen la ansiedad entre las indicaciones de uso de la gabapentina (GBP). Sin embargo, la evaluación del fármaco de Lexicomp que encontramos en Uptodate(3), menciona, entre los usos “off-label” del fármaco (es decir, se utiliza para un uso no reflejado en su ficha técnica), el trastorno de ansiedad social (TAS).
La búsqueda se ha centrado en revisar la efectividad y la indicación de la GBP en pacientes con TAS y extraemos de los documentos(4-11) seleccionados que GBP parece ser efectivo en pacientes con TAS pero su utilización se consideraría en los casos en los que el paciente no responde a las opciones terapéuticas de primera línea. No se encuentra mención en los documentos a la posibilidad de uso a largo plazo o al tiempo óptimo de utilización, tan sólo en uno de los sumarios de evidencia(11) se indica que se debería usar al menos 12 semanas. Y a la hora de decidir utilizarlo habría que tener en cuenta su perfil de efectos adversos.
http://www.murciasalud.es/preevid/23736

jueves, 2 de julio de 2020

La inmunidad real podría ser el doble de la que indican los tests serológicos.

La inmunidad frente al coronavirus de la Covid-19 es un importante galimatías que se intenta desenredar a toda velocidad en cientos de lugares del mundo simultáneamente, para saber por dónde ponerle coto. Y uno de los hallazgos recientes es que, aunque el 20% de los hospitalizados por Covid-19, con su PCR positivo, no tiene anticuerpos que neutralicen el virus, sí han generado inmunidad. Pero de otro tipo, a través de los linfocitos.
Es lo que están investigando en uno de los proyectos que lleva a cabo el consorcio de IrsiCaixa (Can Ruti), el CReSAGrifols y el supercomputador MareNostrum (BSC). El Instituto Karolinska ya ha dado a conocer un avance de sus resultados provisionales en esta misma línea de investigación y ven que la respuesta inmunitaria a través de células T es el doble que la que dan los test de anticuerpos entre las personas positivas asintomáticas o con pocos síntomas. Así que la protección de la población, a pesar de que los test de serológicos hayan dado unos resultados muy bajos, podría ser muy superior. Quizás el doble de lo que se pensaba.

miércoles, 1 de julio de 2020

El Gerente de Mediado. Evidencias y reflexiones sobre COVID-19: el tren de la respuesta pasa de largo por la estación de la Atención Primaria.

En el presente número de junio de AMF, Fabiola Jaramillo, Alex Oyarzo y yo mismo publicamos una revisión en torno al COVID-19 (Evidencias y reflexiones sobre COVID-19).
El trabajo hace una revisión preliminar de los efectos de la pandemia COVID19 que, ha alterado la vida de la humanidad, en especial por su capacidad de colapsar los sistemas sanitarios. Se revisa brevemente su epidemiología y diagnóstico, resaltando las distintas respuestas de los países y sus adaptaciones organizativas.Se identifican cinco grandes desafíos a los que se enfrentarán los sistemas sanitarios en el medio plazo, dibujándose tres posibles alternativas para abordarlos. Y de forma específica se comenta la situación en España y el impacto sobre la APS.
El inevitable proceso de revisión y edición del artículo ha dejado rápidamente anticuados la información que aportaba sobre la incidencia de la enfermedad y su impacto en personas fallecidas, como no  podía ser de otra manera.
En apenas un mes el número de casos en el mundo se ha duplicado (de 5 millones a 17 de mayo a 10 millones y medio a 30 de junio), y el número de muertos casi también ( de 325.000 a 510.000). Aunque creamos que ya estamos a salvo en esta ridícula “nueva normalidad” la hecatombe simplemente ha emigrado hacia otros territorios fundamentalmente América y África. El trágico ranking de países más afectados ha visto como el que en mayo ocupaba el primer lugar en número de casos ( Estados Unidos) ha multiplicado por dos su número de infectados ( de 1.527.000 a 2.700.000), seguido por Brasil, que si entonces “solamente” tenía 170.000, actualmente tiene 1.383.000) ocho veces más también. Su número de muertos también ha aumentado en proporciones importantes: de 90.980 muertos a 129.000 en el caso norteamericano , y de 12000 a casi 60.000 ( cinco veces más) en el caso de Brasil. Cifras bestiales que tienen responsables evidentes (sus respectivos presidentes) que en otras circunstancias hubieran sido juzgados por genocidio.
Rusia e India, y en menor medida Perú y Chile han incrementado también sustancialmente su número de casos hasta formar parte de ese desgraciado club de los diez países más afectados del mundo. Los países europeos alcanzaron en su mayor parte una relativa estabilidad en casos y muertes, aunque a España le sigue correspondiendo el dudoso honor de seguir siendo uno de los países  con mayor tasa de muertos por millón de habitantes, solo superado por Bélgica y Reino Unido. No es un resultado para estar orgulloso, ni mucho menos para presumir como hacía la ministra Ribera. Unas cifras que obligan a realizar una investigación independiente sobre lo que se ha hecho para intentar que vuelva a ocurrir en el futuro, pero a la que se niegan los partidos políticos de este país, en un ejercicio bochornoso de elusión de responsabilidad y falta completa de transparencia y rendición de cuentas ante la ciudadanía.
No han cambiado, sino que se van materializando, los cinco grandes desafíos que planteábamos a los que ya tenía y a los que se enfrentará el sistema sanitario: el posible rebrote o nueva pandemia ( perceptible ya en estos días para lo cual la estrategia de identificación de casos y seguimiento de contactos resulta clave), las secuelas y complicaciones derivadas del ingreso hospitalario, la desatención a otros problemas, la necesidad de rediseño de atención a residencias, los efectos sobre salud mental y las  consecuencias socioeconómicas (con la pobreza como nueva pandemia). Los datos del hundimientodel PIB del 5,2% en el primer trimestre ( solo tangencialmente afectado por la pandemia) son un oscuro vaticinio de lo que nos espera como país, con ridículas llamadas de gobierno, oposición, expertos y contertulios patéticos a cambiar el modelo productivo y evitar la dependencia del turismo, buscando el fomento de la sobrevalorada” innovación”. Que les expliquen lo que es ésta a los pequeños negocios de mi ciudad que han cerrado sus puertas, a los comerciantes de mercadillo, a los hoteleros y migrantes.
Tres escenarios planteábamos de posible respuesta a los citados desafíos: mantener el status quo con medidas de refuerzo de urgencias o UCIs, inversión en el sistema sanitario centrado en unidades hospitalarias y de colaboración público-privada y refuerzo de la Atención Primaria como coordinador de la respuesta sanitaria. No ha pasado un mes y la tercera de las opciones, la más razonable, efectiva y eficiente ya ha sido eliminada en la fase previa. Una vez más el tren pasará de largo hacia destinos más interesantes, fundamentalmente el de aprovechar la ocasión para medidas de escaparate tan del gusto de algunos ministros y consejeros autonómicos, cuando no de franco desembarco de los proveedores privados una vez que les pasó el susto. Basta con escuchar las “progresistas” tertulias de la Cadena SER ( "lo que dice la SER es"), para comprobar hasta qué punto va cundiendo el mensaje de que el debate sobre sanidad pública o privada es algo ya arcaico, periclitado, cuando en realidad son no solo compatibles sino complementarias (basta escuchar el minuto 43 a 45 de la tertulia de Lapuente, Ayllón y García). Sería bueno que leyeran este trabajo de Martin McKee en que argumenta claramente por qué en su país ( también duramente castigado por la pandemia) la provisión debería ser pública. Pero no lo harán.A los gurús de las ondas y las televisiones les basta y sobra con sus tertulianos expertos en todo, esos que llaman que llaman a la Atención primaria, “Sanidad Primaria”.
Ha bastado un mes para confirmar la hipótesis de que la Atención Primaria seguirá sin tener el reconocimiento que políticos y charlatanes le aventuraban.

lunes, 29 de junio de 2020

El Rincón de Sísifo. 10 cosas que hemos aprendido revisando pacientes.

En los últimos meses hemos descendido en carne mortal a las trincheras y, aprovechando un objetivo de promoción del uso adecuado de los medicamentos, hemos pasado -por fin- al otro lado del espejo, para revisar los tratamientos de los pacientes. Por ejemplo, los de aquellos >80 años con insulina y/o 2 o más antidiabéticos no insulínicos.
Las revisiones las hacemos en la quietud del servicio de farmacia de atención primaria (entre llamadas de teléfono, firma de recetas varias, resolución de consultas rápidas o problemas logísticos, envío de alertas y mil cosas más). Una vez finalizadas las contrastamos con el médico del paciente en cuestión y, en este ir y venir a los consultorios, hemos aprendido -humildemente- lo siguiente:
1.- Una cosa es la farmacología de salón y otra la farmacoterapia. Revisar pacientes ni es fácil ni está al alcance de cualquiera, si se pretende hacer un trabajo impecable y no un chapú para salir del paso. Esto es válido para farmacéuticos de atención primaria (FAP) y también para médicos de familia, lo que pone la formación continuada, una vez más, en el centro de la diana.
2.- La revisión de pacientes exige que los objetivos de farmacia se estructuren alrededor de la seguridad del paciente y la calidad asistencial, dejando en un segundo plano el gasto farmacéutico, auténtica tinta de calamar en el mundo del medicamento y artífice de que, a veces, no distingamos árboles ni bosques. Para ello es imprescindible que servicios de salud pretendidamente modernos se desenvuelvan en un ámbito de mejora continua de la calidad, antes que en una fullera amalgama de indicadores cuyo objetivo último es -de forma confesa o no- bajar la factura de los capítulos II y IV.
3.- Las revisiones de pacientes deben formar parte del quehacer diario de todos los profesionales sanitarios de atención primaria. En nuestro desempeño hemos detectado una cohorte nada desdeñable de pacientes que quedan aparcados porque no van a a consulta o son desconocidos. Estos pacientes son, probablemente, la enésima expresión de la ley de cuidados inversos, razón de más para incardinar esta actividad de forma estructurada y continua en las agendas, como algo irrenunciable y no como fruto de una ocurrencia o una moda.
4.- La colaboración entre médicos de familia y FAP es, en nuestra experiencia, sincera, leal y productiva: todos hemos comprendido la trascendencia de las revisiones y ponemos lo mejor de nuestra parte para corregir los errores detectados o adaptar los tratamientos a las circunstancias del paciente.
5.- En las revisiones no es infrecuente detectar dosificaciones erróneas, cascadas terapéuticas o duplicidades pero, de largo, lo más habitual es ver tratamientos cuya intensidad no se adecua a las características del paciente o su realidad clínica.
6.- Las revisiones deben tener en cuenta aspectos farmacoterapéuticos como la función renal del paciente, la carga anticolinérgica, las interacciones relevantes o el riesgo de hipoglucemias, pero no menos importante son otros aspectos como: ¿es el paciente un abuelo/a golondrina? ¿tiene quien le administre la insulina? ¿con quién vive? ¿qué grado de dependencia – o no- tiene? ¿hay un cuidador principal? ¿tiene algún grado de deterioro cognitivo? y un largo etcétera en el que se entremezclan aspectos sociales e incluso emocionales ¿es un paciente fácil? ¿hay una relación fluida con los cuidadores?
7.- La Medicina Basada en la Evidencia nos marca los límites del campo de juego en lo que a la seguridad y eficacia de los tratamientos se refiere y es, desde esta óptica, el norte que debe guiar la prescripción. Pero se convierte en un lastre cuando se pretende tratar a ancianos en la recta final de su vida como a pacientes con 30 o 40 años menos.
8.- Muy en relación con el punto anterior, el concepto de carga de tratamiento nos debe hacer reflexionar sobre la más que posible incapacidad de muchos pacientes ancianos, pluripatológicos y polimedicados -o sus cuidadores- para manejar correctamente su tratamiento. ¿De verdad hemos cubierto todos los flancos o hemos creado una maraña ingobernable de comprimidos, gotas y aerosoles que mezcla, de forma anárquica, lo esencial y lo accesorio?
9.- La falta de objetivos y tratamientos individualizados se traducen habitualmente en tratamientos antidiabéticos de una intensidad elevada que, muy a menudo, junto a tratamientos antihipertensivos igual de exigentes y la prescripción de uno o más psicotrópicos elevan a la enésima potencia la posibilidad de caídas. Evitar las hipoglucemias en un paciente de, digamos 87 años, nos parece un objetivo loable. Pero a veces olvidamos que, precisamente, una caída en un paciente anciano puede significar el fin de muchas cosas. No solo de su existencia.
10.- Los médicos y enfermeras de familia atesoran en sus historias clínicas (y en sus cabezas) una información imprescindible para reordenar los tratamientos farmacológicos por lo que no creemos que las revisiones hechas en un despacho, las notas colgadas en la historia clínica o los informes enviados por correo electrónico tengan la potencialidad del trabajo cooperativo realizado, en la medida de lo posible, en la propia consulta del médico, para acordar las pautas elementales y las correcciones que debe seguir un determinado tratamiento.
Colofón Vaya por delante que el post de hoy es una reflexión en voz alta antes de irnos de vacaciones y, ni que decir tiene, que no pretendemos sentar cátedra sobre cuál es la forma idónea de hacer este tipo de revisiones.
En nuestro ámbito, con un rodaje escaso y menos medios, hemos decidido alejarnos de la gestión y las tareas logísticas para surcar las turbulentas aguas de la clínica al lado de nuestros compañeros de fatigas naturales: los médicos y enfermeras de familia. Y esta decisión -una de las más gratificantes en nuestra carrera- comienza a dar sus frutos.
Muchos FAP leerán esta entrada con una sonrisa porque llevan años, incluso décadas, dedicados a la revisión de pacientes. Algunos de ellos nos enseñaron que esta actividad solo es productiva si nos acercamos con una actitud propia del que viene a aprender y a ayudar, dando una visión fresca, experta y exterior a algunos de los problemas que se plantean a diario en torno a los medicamentos en las consultas de atención primaria.
Saber que no se sabe, eso es humildad, dejó escrito Lao-Tsé. Y ese debe ser el espíritu de la cosa para todos…

viernes, 26 de junio de 2020

miércoles, 24 de junio de 2020

Más que mis esquemas médicos: tratamiento del insomnio.

Durante el periodo de confinamiento por Covid19 hemos atendido muchas consultas por alteraciones del sueño: cambios de rutinas, falta de ejercicio físico, pensamientos y rumiaciones antes de dormir….
Por supuesto, lo primero que debemos aconsejar es una buena higiene del sueño:
En segundo lugar, para los más osados, podemos recurrir a la psicoterapia cognitivo-conductual:

Y pra finalizar, menos mal que tenemos la siempre fiel “pastillita para dormir”

Como apoyo tecnológico hay diferentes apps que permiten monitorizar la calidad del sueño:
  • 1. Sleep time: Registre sus horas de sueño, y la APP le recomendará en qué momento irse a dormir según su hora de despertarse.
  •  2. Sleep cylce: Un despertador inteligente que hace un seguimiento de los patrones de sueño y despierta al usuario cuando está atravesando una etapa de sueño ligero para no interrumpir su descanso.
  • 3. Sleep ++: Emplea las capacidades de monitorizaqción del movimiento del Apple waths para medir duración y calidad del sueño.
  • 4. PrimeNap: Además de monitorizar los patrones de sueño, tiene función despertador y ofrece música relajante para acostarse.
Susana