miércoles, 19 de mayo de 2021

CARDIOMAP. PATIROMER, A LA CAZA DEL POTASIO…

https://cardioparamap.com/2021/05/18/patiromer-a-la-caza-del-potasio/

La hiperpotasemia es un trastorno iónico frecuente que se define como la elevación de las concentraciones plasmáticas de potasio por encima de 5 mEq/L, y se ha relacionado con la presencia de rehospitalizaciones, arritmias cardíacas malignas y aumento de la mortalidad.

La hiperpotasemia en la Insuficiencia Cardiaca (IC) es relativamente frecuente. Los pacientes con IC, en virtud de la propia enfermedad, sus comorbilidades (enfermedad renal crónica (ERC) y diabetes) y al tratamiento con fármacos ahorradores de potasio presentan un riesgo elevado de hiperpotasemia, que puede llegar a afectar al 5,6% de los pacientes.

La hiperpotasemia es una de las principales causas por las que se suspenden o no se alcanzan dosis máximas de fármacos con demostrado beneficio cardiovascular como son los inhibidores del Sistema Renina-Angiotensina-Aldosterona (iSRAA). A pesar de su importancia, los tratamientos disponibles para la hiperpotasemia a largo plazo son escasos y presentan efectos adversos mal tolerados. En este contexto surge el patiromer, un polímero de intercambio catiónico no absorbible que actúa uniéndose al potasio a nivel del colon distal favoreciendo su excreción fecal. Entre los estudios realizados con patiromer destaca el OPAL-HK cuyo objetivo era demostrar la eficacia y seguridad de este fármaco en pacientes con ERC que presentan hiperpotasemia bajo tratamiento con iSRAA.

El perfil de seguridad favorable de patiromer representa una ventaja frente a tratamientos alternativos como las resinas secuestradoras de potasio, que son muy mal toleradas por sus efectos gastrointestinales (textura y mal sabor, dispepsia, vómitos, etc.), lo cual disminuye la adherencia al tratamiento. Además, a diferencia de las resinas, el patiromer no produjo hipernatremia puesto que el intercambio del K+ se realiza con Ca+ por lo que se puede emplear en pacientes sensibles a aumentos de la concentración del sodio plasmático.

A propósito de este tema, os recomiendo fehacientemente un documento de consenso entre la SEC y la SEMI, con una buena infografía para tener a mano a la hora del manejo de la hiperpotasemia

jueves, 13 de mayo de 2021

Docencia Rafalafena. Microsesión: Secuelas respiratorias de la infección por Covid.

https://rafalafena.wordpress.com/2021/05/12/microsesion-secuelas-respiratorias-del-covid/

La infección viral SARS-CoV2 es una amenaza global que afecta ya a más de 150 millones de personas en todo el mundo y asocia una mortalidad variable (dependiendo del país). Las secuelas y consecuencias de la COVID-19 son múltiples y engloban diferentes aspectos físicos, emocionales, organizativos y económicos, que van a requerir un abordaje multidisciplinar, transversal y colaborativo. Estudiar estas secuelas es fundamental para comprender la historia natural de la enfermedad, predecir el impacto que tiene más allá de la hospitalización y mortalidad, y determinar si se debe considerar seguimiento posterior al alta.

A día de hoy, los conocimientos científicos sobre las secuelas a medio y largo plazo de la infección por COVID-19 son limitados, aunque ya se ha ido reuniendo evidencia científica y experiencia sobre algunos aspectos. En esta ocasión pues, hemos querido realizar una búsqueda sobre esta evidencia, ya que prevemos que las secuelas post-Covid pueden ser un motivo de consulta que empecemos a observar en nuestro trabajo, por lo que es menester ir familiarizándonos con algunos conceptos y conocer el abordaje que debemos realizar en cada ocasión.

Esperemos que os sea de utilidad!

reGDPS. Uso de semaglutida en pacientes con esteatosis hepática no alcohólica.

 

Aunque en ocasiones olvidadas, la esteatosis hepática no alcohólica (NAFLD) y su forma evolucionada la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) son dos de las comorbilidades que acompañan a nuestros pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) de manera nada insignificante. Como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, en estos pacientes la prevalencia de NAFLD puede llegar a rondar el 30% de los mismos. Estas patologías inflamatorias abocan a la necrosis celular hepática, la fibrosis perilobular y en algunas ocasiones la cirrosis hepática.

El estudio que hoy comentamos es un ensayo clínico aleatorizado (ECA) en fase 2 y doble ciego sobre 320 pacientes con NASH y fibrosis (en estadio F1, F2 y F3) confirmada por biopsia. El ECA valora la eficacia y seguridad de semaglutida (SEMA) subcutáneo en pacientes con NASH y fibrosis. La elección de este agonista del péptido glucagon-like (aGLP-1) y su relación con la NASH no es un disparo en la oscuridad.; y es que liraglutida ya había demostrado en el estudio LEAN (Liraglutide Safety and Efficacy in Patients with NASH) una mejora en la hipertransaminasemia, en la reducción del hígado grado y en la resolución histológica de la NASH. Por ello, los investigadores, plantearon la posibilidad de que SEMA subcutáneo pudiera obtener unos beneficios similares al tener un mecanismo de acción semejante a liraglutida.

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martes, 11 de mayo de 2021

Fase de vacunación. Pautas de adrenalina para actuar ante un shock anafiláctico.

En la fase de vacunación en la que estamos, con múltiples pacientes en domicilios, no está de más recordar las pautas de adrenalina para actuar ante un shock anafiláctico. Lo podemos repasar en Mis Chuletas Médicas.

Hace una semana en la consulta y, para comenzar el día sin presión, el equipo de enfermería responsable de la vacunación del Covid a pacientes dependientes, me dejaron amablemente una lista de los 18 posibles shocks anafilácticos y sus direcciones. Yo, también amablemente, les proporcioné mi número de móvil, y a continuación me repasé las calles y comencé a invocar a todos los santos para que el móvil no me sonase.

Aquí os dejo un esquema muy sencillo por si tenéis que enfrentaros a un shock anafiláctico:



PAPPS .«Sí, quiero»

https://papps.es/si-quiero/

Vivimos en una sociedad muy medicalizada. Y es normal que así sea. Incluso nos han usurpado el derecho a sentirnos sanos. Gran parte de la información que recibe la población no solo no contribuye a su salud, sino a todo lo contrario.

Ya no hay sanos, hay pre-enfermos.

Hasta para comprar un simple yogur nos piden que pensemos en un problema de salud; debemos elegir si queremos el que nos fortalezca los huesos, el que nos ayude a controlar la tensión, el que nos baje el colesterol o el que nos ayude a ir al baño… Nos bombardean con que debemos estarnos revisando a todas horas porque igual estamos enfermos sin saberlo. Y así, entre los intereses de la industria alimentaria y los de la industria farmacéutica o la sanidad privada, el ciudadano de a pie vive acorralado entre tanta amenaza de mala salud.

Muchas veces, nos oímos a nosotros mismos como sanitarios dar mensajes del tipo “no mire en google”“no busque información en internet” o “no se crea lo que dicen en la tele/radio/prensa”. Y nos quedamos tan anchos. Pues lamento recordaros que lo seguirán haciendo ¡y es normal! ¿Vosotros no buscaríais información?

Si queremos que la población acceda a información fiable, hay que ponerse a ello, hay que dar un paso adelante. Generando contenido en la red y dando el “sí, quiero” cuando te pongan un micrófono, una entrevista o una cámara por delante para preguntarte sobre salud, a ti, a una médica de familia, a un médico de cabecera, al médico “de toda la vida”. Los miedos no han cambiado, al sufrimiento, a la muerte, a lo desconocido…

El papel del médico de familia es esencial para poner orden y calma.

Os propongo aprovechar esas oportunidades de dirigirnos a la población de modo más amplio que cuando lo hacemos dentro de la consulta y transmitirles la importancia del “no hacer”, de evitar los “chequeos”, de tener buenos hábitos de salud, de los determinantes sociales… O, simplemente, para explicar que muchas veces, lo que les genera ese malestar, lo que les ocurre, se llama vida, no es una enfermedad. Y la vida, no tiene tratamiento.

viernes, 7 de mayo de 2021

Docencia Rafalafena. Manejo del dolor crónico primario.

https://rafalafena.wordpress.com/2021

El dolor crónico primario es una patología relativamente frecuente en nuestras consultas, cuyo abordaje es complejo y debe ser multifactorial. En los últimos años se ha visto un aumento preocupante del uso de determinados fármacos analgésicos, sobre todo opioides, para el manejo de este tipo de dolor, con todos los efectos adversos que conlleva y la problemática de dependencia y tolerancia. Por ello, para la sesión web de esta semana hemos revisado la guía de la NICE sobre el dolor crónico publicada el mes pasado.

Esta guía aborda el abordaje del dolor crónico primario (en el cual no hay ninguna condición subyacente que justifique dicho dolor o su impacto).

1. MANEJO NO FARMACOLÓGICO

1.1. Programas de ejercicio físico y actividad física

  • Apuntarse a un grupo que tenga un programa de ejercicio físico supervisado. Hay que tener en cuenta las necesidades específicas del paciente, sus preferencias y sus habilidades.
  • Animar a los pacientes con dolor crónico a permanecer físicamente activos para obtener beneficios en salud a largo plazo.

1.2. Terapia psicológica

  • Terapia de aceptación y compromiso (TAC) o terapia cognitivo-conductual (CBT) por parte de un profesional clínico para pacientes con dolor crónico > 16 años.
  • No ofrecer biofeedback.

1.3. Acupuntura

  • Considerar acupuntura o punción seca para pacientes > 16 años.

1.4. Modalidades físicas elétricas

  • No hay evidencia de beneficio con las siguientes prácticas, por lo tanto, no se deben recomendar a los pacientes: TENS, ultrasonidos, terapia interferencial.

2. MANEJO FARMACOLÓGICO

  • Considerar el uso de algún antidepresivo (amitriptilina, citalopram, duloxetina, fluoxetina, paroxetina o sertralina) para mayores de 18 años, tras informar debidamente de sus posibles beneficios y riesgos.
    • En Abril de 2021 se ha confirmado el uso off-label de estos antidepresivos para el manejo del dolor crónico.
    • Explicar al paciente que se le ofrece antidepresivos para el dolor crónico porque mejoran la calidad de vida, el dolor, el sueño y el estrés, incluso si no tienen un diagnóstico de depresión.
  • No iniciar ninguna de los siguientes fármacos en pacientes con dolor crónico y > 18 años:
    • Antiepilépticos, incluyendo gabapentinoides.
    • Antipsicóticos.
    • BZD.
    • Inyección de corticoides en puntos “trigger”.
    • Ketamina.
    • Anestésicos locales (tópicos o intravenosos).
    • Inyección de anestésico local en combinación con corticoides en puntos “trigger”.
    • AINEs.
    • Opioides.
    • Paracetamol.

Si valoramos un paciente que ya lleva prescrito alguno de estos fármacos, tomar una decisión compartida tras explicar al paciente la ausencia de evidencia del uso de los mismos para el dolor crónico. En estos casos tenemos dos posibles planes de acción:

  • Llegar a un acuerdo con el paciente y si éste nota un claro beneficio con la medicación, que siga tomándola a la mínima dosis posible y siempre y cuando no tenga riesgos o efectos adversos importantes
  • Intentar retirar de forma progresiva la medicación en aquellos casos con beneficio escaso o importantes efectos adversos explicando los riesgos de continuarla a largo plazo.
    • Si se acuerda con el paciente la retirada progresiva, explicar los posibles síntomas de la retirada y el posible síndrome de abstinencia en algunos casos.

Si alguien quiere ampliar más sobre este tema, dejo aquí el enlace a la guía: https://www.nice.org.uk/guidance/ng193

jueves, 6 de mayo de 2021

(NEJM) Mantenimiento de la pérdida de peso con ejercicio, liraglutida o ambas combinadas

 https://www.nejm.org/d

ANTECEDENTES

La recuperación de peso después de la pérdida de peso es un problema importante en el tratamiento de las personas con obesidad. MÉTODOS En un ensayo aleatorizado, comparativo y controlado con placebo, inscribimos a adultos con obesidad (índice de masa corporal [el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la altura en metros], 32 a 43) que no tenían diabetes . Después de una dieta baja en calorías de 8 semanas, los participantes fueron asignados al azar durante 1 año a una de cuatro estrategias: un programa de ejercicio de intensidad moderada a vigorosa más placebo (grupo de ejercicio); tratamiento con liraglutida (3,0 mg por día) más actividad habitual (grupo liraglutida); programa de ejercicios más terapia con liraglutida (grupo de combinación); o placebo más actividad habitual (grupo placebo). Los puntos finales con hipótesis preespecificadas fueron el cambio en el peso corporal (punto final primario) y el cambio en el porcentaje de grasa corporal (punto final secundario) desde la aleatorización hasta el final del período de tratamiento en la población por intención de tratar. También se evaluaron los puntos finales preespecificados relacionados con la salud metabólica y la seguridad. RESULTADOS Después de la dieta baja en calorías de 8 semanas, 195 participantes tuvieron una disminución media en el peso corporal de 13,1 kg. Al año, todas las estrategias de tratamiento activo condujeron a una mayor pérdida de peso que el placebo: diferencia en el grupo de ejercicio, −4,1 kg (intervalo de confianza [IC] del 95%, −7,8 a −0,4; P = 0,03); en el grupo de liraglutida, −6,8 kg (IC del 95%, −10,4 a −3,1; P <0,001); y en el grupo de combinación, -9,5 kg (IC del 95%, -13,1 a -5,9; P <0,001). La estrategia de combinación condujo a una mayor pérdida de peso que el ejercicio (diferencia, −5,4 kg; IC del 95%, −9,0 a −1,7; P = 0,004) pero no liraglutida (−2,7 kg; IC del 95%, −6,3 a 0,8; P = 0,13). La estrategia de combinación redujo el porcentaje de grasa corporal en 3,9 puntos porcentuales, que fue aproximadamente el doble de la disminución en el grupo de ejercicio (−1,7 puntos porcentuales; IC del 95%, −3,2 a −0,2; P = 0,02) y el grupo de liraglutida (−1,9 puntos porcentuales; IC del 95%, −3,3 a −0,5; P = 0,009). Solo la estrategia de combinación se asoció con mejoras en el nivel de hemoglobina glucosilada, la sensibilidad a la insulina y la capacidad cardiorrespiratoria. Se observó un aumento de la frecuencia cardíaca y colelitiasis con más frecuencia en el grupo de liraglutida que en el grupo de combinación. CONCLUSIONES 

Una estrategia que combinaba ejercicio y terapia con liraglutida mejoró el mantenimiento de la pérdida de peso saludable más que cualquier tratamiento solo.