miércoles, 31 de agosto de 2016

Hemos Leído. Reflexiones sobre la atención farmacéutica sociosanitaria


FH¿Es el paciente institucionalizado en residencias sociosanitarias un paciente ambulatorio?
Esta es una de las preguntas que cuestionan los autores del artículo titulado “Reflexión sobre la prestación farmacéutica en centros sociosanitarios; entendiendo la realidad para cubrir las necesidades” publicado recientemente en la revista Farmacia Hospitalaria, y que refleja una de las muchas cuestiones que  atienden a la creciente preocupación de los sistemas sanitarios por la atención a la cronicidad, y la necesidad de disminuir los costes asociados a su cuidado especialmente en los centros de asistencia social que atienden a personas de alta dependencia.
El artículo recuerda, que la progresión demográfica y la situación económica, están obligando a los países más desarrollados a orientar sus sistemas de salud hacia la atención del paciente crónico. De hecho, en nuestro país el ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicó en 2012 el documento denominado “Estrategia para el abordaje de la cronicidad en el Sistema Nacional de Salud”, donde fueron establecidos tres puntos clave:
* atención desde equipos interdisciplinares con profesionales de los servicios sanitarios y sociales implicados
* garantizar la continuidad asistencial
* maximizar la participación del paciente y su entorno.
Recuerdan también que la necesidad de reducir los costes asociados al uso de los medicamentos en este entorno, el Real Decreto 16/2012 dicta,  a través de las bases de la ordenación farmacéutica, el desarrollo de una atención farmacéutica especializada mediante la posibilidad, entre otros, del establecimiento de servicios de farmacia propios o depósitos de medicamentos vinculados a un Servicio de Farmacia Hospitalaria de la red pública.
Es realizado un breve análisis de la realidad de los recursos sociosanitarios y modelos de atención farmacéutica implantados en las diferentes Comunidades Autónomas españolas, recogidos en parte por el “Informe de la prestación farmacéutica especializada en centros sociosanitarios. Análisis de situación y propuesta CRONOS-SEFH”. Así son abordadas diversas cuestiones relacionadas con: el cuidado del paciente institucionalizado desde el punto de vista farmacoterapéutico y su complejidad; la polimedicación de este tipo de pacientes; la alta probabilidad de sufrir problemas con la medicación; la atención farmacéutica basada en la utilización de criterios de valoración de la calidad de la prescripción (STOPP/START); la sobreutilización en este ámbito de los antipsicóticos; el elevado riesgo de malnutrición en el paciente institucionalizado.
Se reflexiona y discute sobre afirmaciones del tipo “el hospital de agudos no atiende de forma conveniente al paciente institucionalizado” originando lo que algunos autores denominan síndrome post-hospital, o las afirmaciones de la National Health Service poniendo en duda a los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD) como herramientas básicas de la prestación farmacéutica en los centros sociosanitarios, al entender que su contribución a la seguridad no está del todo clara y que su uso no parece reducir errores de medicación cuando se comparan centros que utilizan estos sistemas con centros que no los utilizan.
No obstante, es la pregunta con la que se inicia esta revisión, donde se plantea la clave sobre la que, según los autores, deben sustentarse las bases reguladoras de la prestación farmacéutica sociosanitaria en nuestros sistemas de salud.
La respuesta que elaboran se basa en las siguientes premisas:
            * La residencia es el domicilio del paciente y de esta forma tiene asignado su médico de familia del centro de salud  de referencia en la zona.
            * Un paciente se considera ambulatorio cuando acude al centro sanitario para ser atendido y vuelve a su domicilio.
Por tanto será domiciliario cuando la atención sanitaria se desplace a su domicilio y siguiendo el paralelismo, cuando el paciente permanezca en un centro para ser tratado en éste y por éste, estará en régimen de internado o ingresado. Sin que sea, desde nuestro punto de vista una realidad actual, la presencia en nuestro entorno de centros sociosanitarios completos en equipamiento tanto estructurales como en recursos humanos, los autores afirman que, en definitiva, los pacientes de un centro de asistencia social no son atendidos por el centro de atención primaria sino por un equipo interdisciplinar propio del centro, que en la mayoría de los casos no está integrado en el sistema de salud.
Acaban el trabajo con una propuesta clave desde su punto de vista: el modelo de atención farmacéutica en centros de asistencia social que atiende a pacientes complejos debe desarrollarse desde la atención especializada. Además deberían cumplir las siguientes características:
  • Quedar integrado en el sistema de salud, formando parte de la estructura sanitaria.
  • Capacidad de adaptación al ámbito, puesto que el seguimiento del paciente crónico complejo requiere colaborar con profesionales no solo sanitarios sino también sociales.
  • Quedar vinculado al servicio de farmacia de hospital de referencia o quedar establecido el servicio en el propio centro.
  • Independientemente de la estructura, el farmacéutico debe desarrollar su trabajo asistencial en el propio centro.
Finalizan proponiendo la necesidad de situar al paciente en el eje central de la valoración sobre qué nivel de prestación farmacéutica debe desarrollarse, sin que el tipo de prestación sea solo fruto de un simple análisis de costes directos o de intereses creados e incidiendo en un entorno de integración clínica, no solo farmacéutica, para poder abordar con garantías una mejora en el cuidado de estas personas, así como garantizar la continuidad asistencial.

martes, 30 de agosto de 2016

Dicaf. Enfermedad de Wilson.

Deutsche Apotheker Zeitung 2016 (4): 35-38
La causa de la enfermedad de Wilson se debe a una mutación genética que impide a los pacientes excretar el cobre en cantidad adecuada, lo que lleva a una acumulación tóxica del elemento. El uso de quelantes o de sales de zinc son las opciones disponibles para tratar esta enfermedad que, si no se trata, evoluciona lentamente hasta la muerte del paciente.
El cobre es un oligoelemento esencial que interviene como catalizador en multitud de reacciones enzimáticas. Los principales alimentos que permiten la incorporación de cobre a nuestro organismo son legumbres, granos, semillas oleaginosas, carnes, pescados y mariscos, y otros alimentos como chocolate, champiñones o frutos secos.
Existen personas (una de cada 30.000) que presentan una mutación autosómica recesiva, enfermedad de Wilson, que impide que se produzca una adecuada eliminación del elemento. Su acumulación,   principalmente en hígado, pero también en ojos y sistema nervioso, hasta niveles tóxicos implica la aparición, generalmente ya en la segunda o tercera etapa de la vida, de un cuadro sintomatológico ampliamente variable que incluye elevación crónica de las transaminasas, aumento del tamaño del hígado, hepatitis, signos oftálmicos (por ejemplo anillo pericorneal), temblores, ataxia, trastornos motores, trastornos de personalidad o de conducta, disfunción renal, anemia hemolítica y de coagulación secundaria, trastornos cardiomiopatía, debilidad muscular, osteoporosis, y un largo etcétera. Se puede sospechar fuertemente de la presencia de esta enfermedad durante revisiones oftalmológicas, cuando se observa presencia de elementos característicos como el anillo de Kayser-Fleischer pericorneal (borde del iris marrón o de dorado a verdoso debido a la acumulación de cobre en la córnea) o cataratas "en girasol "(depósitos de color marrón-amarillo en la lente), o cuando se presentan alteraciones neuromusculares como asterixis (pérdida de tono muscular a corto plazo que supone sacudidas mioclónicas de las extremidades, seguidas de un movimiento de corrección). También puede indicar presencia de enfermedad de Wilson la existencia de enfermedad hepática con síntomas inexplicables o problemas neuromusculares similar a la enfermedad de Parkinson cuando se manifiestan antes de los 45 años. Las posibilidades de mejora del paciente aumentan de manera significativa si se hace un diagnóstico lo más temprano posible.
Una vez detectada la alteración, la primera medida consiste en eliminar de inmediato las posibles fuentes dietéticas de cobre y tratar de rebajar los niveles ya establecidos con el uso de quelantes como la D-penicilamina o el diclorhidrato de trietilentetramina (trientina), que permiten el secuestro del elemento por su capacidad de establecer uniones divalentes con él, y su excreción por vía renal. También son útiles las sales de zinc tales como acetato de zinc o sulfato de zinc, que aumentan la biosíntesis de la metalotioneína, también con capacidad quelante sobre el cobre. El uso directo de quelantes suele utilizarse para iniciar el tratamiento, especialmente cuando existen síntomas hepáticos o neurológicos, y las sales de cinc como tratamiento de mantenimiento en una fase posterior. Debe tenerse en cuenta la posible presencia de efectos adversos graves (en el 20% de los casos) que pueden incluir trastornos del movimiento extrapiramidal, y reacciones inmunológicas.

lunes, 29 de agosto de 2016

Entrada nueva en Servicio de Medicina Interna del Hospital de León. Gammapatías monoclonales.

El lunes 22 de Agosto el Dr. Saad Yacoubi, R1 del Sº de Hematología que está rotando en nuestro Servicio, hace una revisión sobre este tema. Principalmente se centra en elCDR584849-750 Mieloma, destacando sus características clínicas y métodos diagnósticos y haciendo una amplia descripción de las opciones terapéuticas actuales. Además, hace una revisión de las gammapatías monoclonales de significado incierto y la Macroglobulineima de Waldenström, con un cuadro resumen de las diferencias entre estas entidades.
Para descargar la presentación completa, pinchar AQUÍ

El Gerente De Mediado. La falacia de la eficiencia (I)

En una sociedad regida y orientada por parámetros económicos, la eficiencia pasó de ser una manera de utilizar los medios a un fin en sí mismo, elevado hoy a categoría de valor. Aceptada como cierta la idea de que los recursos serán ya para siempre limitados, de lo que se trata es de cómo sacarles el máximo partido a los existentes, cada vez más menguantes. De forma que el incremento de la productividad también ha pasado de ser una característica deseable en determinadas circunstancias , a convertirse en un fin en sí.
No solo debe guiar a las organizaciones y el  rendimiento de los trabajadores que las componen, sino que debe regir el comportamiento individual de las personas en el conjunto de su vida: el niño debe rentabilizar al máximo su tiempo vígil, evitando en todo momento esas enfermizas cualidades del pasado como eran no hacer nada, aburrirse, o pasar la tarde en un árbol, y para ello sus jornadas cotidianas deben rellenarse de clases de inglés, zumba o caballo, además de múltiples deberes que reduzcan el tiempo para su descanso al mínimo indispensable.Y así, ya desde pequeñitos, aprenderán a comportarse de forma eficiente y sacar el máximo rendimientos al tiempo.
Hasta las vacaciones se han convertido en una carrera donde demostrar esa eficiencia: mientras que decepciona escuchar que alguien dedicó su tiempo libre a quedarse en casa viendo pasar los pájaros, leyendo a la sombra de un guindo o escuchando sus discos preferidos perezosamente, genera admiración el que es capaz de segmentar sus días de ocio en numerosas experiencias de viaje, cuanto más recóndito el lugar y más lleno de actividades ( surfing, diving,skating, climbing, trekking) mejor.
Es ineficiente el individuo que no ocupa cada segundo de su existencia en una actividad productiva, como si ese indicador de rendimiento importara mucho al pasar por caja al acabar la estancia.
Juan Rulfo está considerado como uno de los más grandes escritores latinoamericanos del último siglo: sin embargo su productividad fue muy baja: apenas escribió dos obras, Pedro Páramo y El llano en llamas. Aún más vago, lindando en la  delincuencia, fue JD Salinger. Vivió 91 años. Y será recordado por un único libro, que le convirtió en clásico: el Guardián entre el centeno.
Montaigne fue otro insigne desperdicio : despilfarró toda la inversión que su acomodado padre había hecho en su educación, tan exquisita que hasta los 8 años el niño solo se comunicaba en latín. Fue magistrado y heredó la propiedad familiar dotada de extensos viñedos, que aún hoy en día dan nombre a uno de los “Sauternes” más exclusivos del mundo: Chateau d’Yquem. Pero en lugar de aumentar su productividad, a los 38 años, cuando según él había consumido ya la mitad de su vida ( se equivocó en poco),  decidió retirarse del mundo para escribir un solo libro, sus Ensayos, convertido desde entonces en clásico , tras pasar por etapas de prohibiciones y condenas por parte de la Iglesia.
Lo que preocupaba a Montaigne no era ganar dinero, mantenerse ocupado o escalar en la pirámide social ( para lo cual tuvo tentadoras ofertas). Lo que le interesaba era fundamentalmente aprender cómo vivir una buena vida, practicarlo y compartirlo, escribiendo un libro en el que tardó 20 años.. Y la consagró a la libertad, la tranquilidad y el ocio, como figura en una de las inscripciones de su librería.
Su secreto no estuvo en rellenar cada hora de pintorescas y afanosas actividades, sino más bien en vivir intensamente cada una de ellas como si fuera la última , aunque no estuviera haciendo literalmente nada: “Cuando bailo, bailo, cuando duermo, duermo”.

Montaigne asumía que era sumamente imperfecto, pero no aspiraba a mejorar sus “registros”.  La modestia de sus aspiraciones le permitía ser además vago. La antítesis de la eficiencia.

sábado, 27 de agosto de 2016

Cosas del PAC. Amnesia global transitoria

  • Pérdida repentina de memoria (anterógrada y retrógrada), de etiología desconocida, duración menor de 24 horas y recuperación espontánea y completa de la amnesia anterógrada.
  • Su incidencia es de 10/100.000 habitantes, más frecuente entre los 50-70 años de edad y rara en menores de 40 años.
  • Causa desconocida: se postulan diferentes teorías pero ninguna de ellas está confirmada. 
  • Factores precipitantes: documentada en el 50-90% de los casos e incluyen situaciones de estrés físico/psíquico, maniobras de Valsalva o la migraña.
  • 15-30% pueden tener episodios recurrentes.
  • Los pacientes que la hayan padecido no presentan aumento en la incidencia de ACVA o AIT
  • Los pacientes suelen estar desorientados en tiempo y espacio, hacen preguntas repetitivas cuyas respuestas olvidan y pueden presentar cefalea, náuseas y sensación de mareo. Curiosamente durante el episodio, pueden realizar actividades complejas como, por ejemplo, cocinar (doy fe de ello: mi familiar preparó la cena de Nochebuena en esta tesitura...¡espectacular!)
  • La exploración neurológica por lo demás es absolutamente normal.
  • El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración y pruebas complementarias necesarias si existen dudas diagnósticas.
  • Diagnóstico diferencial con: TCE, crisis comiciales, ACVA, tóxicos, cuadros psiquiátricos, tumores cerebrales, hipoglucemia (¡no podía faltar!)
  • Considerar en cada caso la necesidad de prueba de imagen: TAC o RMN
  • No requieren tratamiento específico pero sí vigilar al paciente hasta la resolución del caso, así como tranquilizar a sus familiares y al propio paciente.