martes, 22 de noviembre de 2016

Docencia Algemesí. Monitorización Ambulatoria de la Presion Arterial (MAPA): Indicaciónes y utilización en atención primaria

En nuestro centro de salud contábamos desde hace años con dos aparatos  infrautilizados para monitorizar de forma continua y ambulatoria la presión arterial (MAPA) durante 24h. Hemos decidido habilitar una agenda y crear un circuito para devolverlos a la vida. Con este motivo el Dr. Carles Sanchis hoy nos ha recordado la utilidad de esta prueba y sus indicaciones. 

Os dejamos, además de su presentación, el enlace a un documento sobre MAPA en Atención Primaria elaborado por el grupo de trabajo de hipertensión arterial de la SEMFyC, con muchamás información, al que podéis acceder clicando aquí.


Indicaciones clínicas para la MAPA:

-Identificar el fenómeno de hipertensión de bata blanca:


    Hipertensión de bata blanca en pacientes no tratados.
    Efecto de bata blanca en pacientes tratados y no tratados.
    Falsa hipertensión resistente en pacientes tratados.


-Identificar el fenómeno de hipertensión enmascarada:


   Hipertesión enmascarada en pacientes no tratados.
   Hipertensión no controlada enmascarada en pacientes tratados.


-Identificar pacientes con hipertensión anormal en las 24 horas:


   Hipertensión diurna:


      Hipotensiones postprandiales.


   Hipertensión nocturna:


      Situación Dipper.
      Hipertensión matutina y la elevación matutina de la presión.
      Síndrome de apnea obstructiva del sueño.


-Evaluación del tratamiento:


     Incremento de la variabilidad de la presión arterial.    
     Evaluar control de presión arterial durante las 24 horas.
     Identificar la hipertensión resistente verdadera.

-Evaluar hipertensión en el anciano.
-Evaluar hipertensión en niños y adolescentes.
-Evaluar hipertensión en el embarazo.
-Evaluar hipertensión en pacientes de alto riesgo.
-Identificar hipotensión ambulatoria.
-Valorar la presión arterial en pacientes con enfermedad de Parkinson.
-Hipertensión endocrina.

lunes, 21 de noviembre de 2016

DICAF. Faringoamigdalitis en el paciente pediátrico.

La faringoamigdalitis es un proceso febril de carácter agudo que se caracteriza por ir acompañado de inflamación de la mucosa de la faringe y amígdalas, con eritema, edema, exudado, úlceras o vesículas. Los términos faringitis, faringoamigdalitis y amigdalitis se consideran sinónimos en la práctica.
La mayoría de las faringoamigdalitis son de etiología viral, pero a pesar de ello constituyen la causa del 55% del total de las prescripciones antibióticas en pediatría. En el caso de las de origen bacteriano, el agente más implicado es el Streptococcus pyogenes o estreptococo betahemolítico del grupo A, que también podemos encontrar en la faringe como parte de la flora bacteriana normal. La infección estreptocócica suele ser autolimitada y las complicaciones son infrecuentes, entre ellas destacan las afectaciones de estructuras contiguas y la fiebre reumática o la glomerulonefritis postestreptocócica, más presente en países en vías de desarrollo.
El diagnóstico de una faringoamigdalitis estreptocócica únicamente basado en la clínica del paciente suele resultar erróneo y debe ir acompañado de la detección del microorganismo. Existen pruebas complementarias diagnósticas de estudio microbiológico, que tan sólo se deben realizar cuando haya una alta sospecha de infección, que son el cultivo faríngeo y test rápido de detección de antígeno (TRDA). El cultivo es la prueba de elección para el diagnóstico microbiológico; sin embargo, hay que tener en cuenta que el resultado no se obtiene hasta las 24-48h. La realización de la prueba del TDRA, aunque su resultado se puede obtener en escasos minutos, es que sólo identifica la presencia de estreptococo betahemolítico del grupo A, por lo que un resultado negativo requiere la realización de un cultivo de frotis faríngeo para su confirmación.
Debido a la inespecificidad de los síntomas, resulta difícil identificar si el origen de la faringoamigdalitis es bacteriano o viral, por lo que se suele producir una sobreprescripción de antibióticos, contribuyendo así a la aparición de resistencias microbianas. Las faringoamigdalitis de origen viral debe tratarse sólo sintomáticamente, con paracetamol o ibuprofeno, con el objetivo de aliviar el dolor de garganta asociado. El tratamiento antibiótico solo debe iniciarse cuando hay una alta sospecha de faringoamigdalitis bacteriana, teóricamente cuando existe un diagnóstico de confirmación, pudiendo prevenir las complicaciones, entre ellas la fiebre reumática, reducir el tiempo de contagiosidad y obtener una mejoría más rápida. El tratamiento antibiótico de elección es la penicilina, debido a la ausencia de resistencias a S. pyogenes, espectro de acción y su bajo coste. La formulación por vía oral es la fenoximetil penicilina benzatina o potásica. Sin embargo, amoxicilina es el antibiótico más utilizado (55%) en las faringoamigdalitis estreptocócicas frente a la penicilina (5%). Este hecho se podría entender por la mayor variedad de presentaciones existentes de amoxicilina, mejor sabor y tolerancia, pautas posológicas más familiares y por la falta de conocimiento de la existencia de fenoximetilpenicilina benzatina, disponible en suspensión en nuestro país. Por todo esto, y por la mejor absorción a nivel gastrointestinal se considera la amoxicilina mejor opción. Aunque también se ha visto una alta tasa de prescripción de amoxicilina-ácido clavulánico para esta afección (22%), esta nunca se considera de primera elección porque los microorganismos implicados no son productores de betalactamasas y por su amplio espectro de acción. El uso de cefalosporinas no se recomienda por su espectro de acción más amplio, salvo en casos de reacción alérgica a la penicilina cuando no exista reacción anafiláctica asociada. Se recomienda el uso de cefadroxilo por ser el de espectro más reducido. Los macrólidos, especialmente la azitromicina, se reservarían a niños con alergia inmediata o anafilaxia a la penicilina. Las dosis de antibióticos recomendadas se pueden encontrar en la tabla I. La duración del tratamiento antibiótico ha de ser de 10 días.
The Pharmaceutical Letter 2016; Lib. XXIV: nº. 11

martes, 8 de noviembre de 2016

Servicio de Medicina Interna del Hospital de León. Sesión residentes: utilidad clínica de las escalas de evaluación en Geriatría.

El 7 de noviembre de 2016 la Dra María Ajenjo González (R1 MFyC) habló sobre las Escalas Geriátricas. Hay numerosos instrumentos de valoración en los ancianos, el objetivo es establecer su situación basal, planificar el tratamiento de forma individualizada, documentar la evolución y trasmitir la información entre los profesionales implicados en el cuidado. Mejoran la sensibilidad diagnostica al reconocer alteraciones moderadas-leves. Hay que utilizar aquellas escalas más apropiadas y adecuar los resultados a la situación del paciente no solo considerar la puntuación.
Su presentación se puede ver aquí.

Docencia Rafalafena. Manejo de hipertransaminasemia en Atención Primaria.

lSon enzimas intracelulares que catalizan reacciones de transaminación reversible de alfa-aminoácidos que se liberan en sangre en grandes cantidades cuando existe citolísis.
lPertenecen al grupo de PFH que nos dan información de como está funcionando el hígado.
lSe solicitan cuando existe sospecha de lesión hepática o para monotorización de un posible efecto secundario de un fármaco.
lEncontramos:
a) Aspartatoaminotransferasa (AST o GOT): hígado, miocardio, músculo esquelético, páncreas y pulmones.
b) Alaninoaminotranseferasa (ALT o GPT): parénquima hepática. Más específica.

lSu elevación indica lesión de los hepatocitos, no obstante, la magnitud de  dicha elevación no se correlaciona con la gravedad o extensión del daño, ni tiene valor pronóstico.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Médico Rural (Medicina para Todólogos). Adaptabilidad de guías clínicas. Atención a un infarto en domicilio, en un pueblo.

Hay veces que como cita este artículo de Diario Médico, las guías de práctica clínica son poco útiles en atención primaria y alejadas de la medicina rural, incluso las guías específicas para esta, por la gran variabilidad de situaciones que se dan.
Hace pocos días pasando mi consulta acompañado por un residente de 3er año que rotaba por medicina rural, entraba bruscamente alguien en mi consulta tras aporrearla fuerte y firmemente, antes de que se abriera del todo la puerta ya estaba yo de pié y en alerta.
Me decía el alertante que le había dicho su mujer por teléfono que acudiera rápidamente a su domicilio, que su padre estaba muy malo, sin especificar que le ocurría, ni síntomas, ni más datos. Los que tenéis experiencia podéis adivinar lo amplia y variada que puede ser el contenido de esta información, no obstante, me apremió a que lo acompañase en su coche, también lo hizo el residente teniendo que dejar mi bicicleta detrás.
El enfermero en ese momento estaba en las visitas a domicilio y no cogía el teléfono, luego comprobé que estaba haciendo una gran cura de un enfermo encamado con úlceras.
Cuando llegamos mi paciente estaba sentado e inclinado sobre una silla, su mujer lo sujetaba de una mano, me miró con una mirada lejana comprobé inmediatamente la gravedad del cuadro clínico, estaba semiinconsciente, respiraba y tenía un pulso muy débil, que junto con la gran diaforesis (sudoración), la breve historia clínica: ¿cuando le ha ocurrido, donde le duele y qué estaba haciendo? y el conocimiento anterior del enfermo (era diabético), me hizo sospechar que se trataba de un Síndrome Coronario Agudo (conjunto de síntomas y signos sugestivos de angina inestable o Infarto Agudo de Miocardio-IAM) probablemente de localización inferior.

El residente me miró como diciendo ¿qué hacemos?, yo lo tenía claro ya lo había hecho en múltiples ocasiones, aquí las guías hay que adaptarlas:
  • Que no se mueva, ni lo muevan al enfermo de donde esté, a no ser que sea necesario, dejar que su mujer le siga cogiendo la mano.
  • No tenemos ambulancia cerca, tarda entre 15-30 minutos en llegar si está disponible, el tiempo que un paciente en estas circunstancias puede morir, por tanto antes de hacer nada debo activarla llamando al centro coordinador de urgencias y emergencias y explicarle la situación.
  • Envío al residente, junto con el hombre que nos trajo al consultorio por el maletín, donde tenemos el desfibrilador semiautomático (DESA) y sistemas de sueros, con el apremio del alertante y la poca información que nos dio no llegué a cogerlo.
  • Le administro al paciente ácido acetilsalicílico 300 mg, le pongo el pulsioxímetro digital, pero no tiene señal por la mala perfusión periférica (no llega bien la sangre) del enfermo, le tomo la tensión arterial (la sitólica llegaba difícilmente a 80 mmHg), está claro que hace falta coger una vía venosa y suministrar fluidos.
  • Vuelvo a llamar al enfermero, todas las llamadas desde mi móvil (tengo tarifa plana), esta vez puede coger el teléfono móvil, también de su propiedad y que llevaba encima, le digo que se venga a la dirección del enfermo con un suero y un sistema de canalización de vías venosas, aprecia claramente que se trata de una emergencia.
Mi paciente sigue obnubilado, la cara pálida, no habla, lleva una camisa azul que está manchada de sudor, algo parecido a la de Camacho en los mundiales de Corea, yo hablo con él, intento tranquilizarlo a él y a su familia, comienzan a llegar a la casa más familiares y vecinos que me dificultan los movimientos y que son notarios de todo lo que pasa, incluso uno de ellos que "padece del corazón" propone darle cafinitrina, pero con esas tensiones hubiese sido fatal.
  • Llegaron casi a la vez el residente con el DESA y el enfermero, este con su destreza habitual le cogió la vía venosa, en esas condiciones de máxima dificultad (paciente en shock cardiogénico, doblado sobre una silla, poca luz), teníamos ya una vía venosa el pulsioxímetro comenzó a detectar saturaba a 90% de oxígeno, sus latidos eran de 50 por minuto.
  • Preparé el DESA y medicación por si fuera necesario, repasé mentalmente los protocolos y consulte algunas aplicaciones de urgencia que tengo en el móvil.
Ya percibo en la puerta que ha llegado la ambulancia, indico al técnico que meta la camilla dentro de la casa y sigo preguntándole a mi paciente como está. Meter una camilla en un domicilio para movilizar al paciente lo menos posible, no es tarea fácil, pasarlo a la camilla sin hacerle daño tampoco, en éste caso el suero con la movilización se arrancó del brazo del paciente.
  • Una vez dentro de la Ambulancia intentamos  cogerle de nuevo la vía maltrecha, pero fue imposible, el paciente con la movilización y sin vía ha empeorado.
  • Lo monitorizamos tras secarlo con sábanas y le suministramos oxígeno, nos dirigimos al hospital, nos quedan todavía 15 kilómetros, curvas frenazos y los malditos pasos de cebra sobreelevados, estas ambulancias anticuadas sin una adecuada amortiguación terminan de marearnos a todos, incluido el residente que nos acompañó.
Como se ve no hemos podido realizar todavía un Electrocardiograma de 12 derivaciones, lo hicimos al llegar al hospital donde se confirmo nuestra sospecha.
Con relación a las guías: 
  • No disponemos de un sistema de registro electrocardiográfico de 12 derivaciones para domicilio.
  • No disponemos de un equipo médico/enfermero en todo momento juntos, ni de un sistema oficial de comunicaciones.
  • No se disponen de sistemas de acceso venoso fáciles de usar y fijar.
  • No existen algunos de los medicamentos que indican las guías (Ej. Clopidogrel), ni existen las dosis que se indican (250 mg de ácido acetilsalicílico).
  • No disponemos de botellas de oxígeno fáciles de transportar en nuestro medio de transporte habitual (caminando, bicicleta, coche propio)
  • No existe un sistema de transporte hacia el hospital inmediato, está relativamente lejano y a veces al azar (si están ocupados tardan más).
  • No existe un sistema de atención a emergencias cercano tipo 061, samur. 
Bibliografía:

viernes, 4 de noviembre de 2016

Esquema de interpretación del ecg.


Docencia Rafalafena. Vacunación antitetánica del adulto.

Hoy a mediodía, nuestra flamante EIR, María Ballesteros, ha impartido una interesante sesión sobre el tema de ” Vacunación antitetánica del adulto”.
La sesión ha sido práctica, concisa, muy bien presentada y a destacar la gran calidad de la búsqueda bibliográfica realizada.
Su conclusión: “Conseguir que el cumplimiento de los protocolos de vacunación en la población adulta deje de ser un reto pendiente para la salud pública”
Aqui teneis la sesión: vacunacion-contra-el-tetanos-en-la-edad-adulta