viernes, 17 de abril de 2020

Rincón de Sísifo. Uso de IECA y ARA2 en la pandemia por COVID-19. De la teoría a la práctica.


En un post anterior abordamos la cuestión de la posible asociación entre el consumo de antihipertensivos del eje renina-angiontensina (IECA y ARA2) y el aumento de la mortalidad en personas infectadas por el COVID-19 o, según otras fuentes,  un efecto protector, en estas circunstancias. Muchas sociedades científicas, como la European Society of Cardiology recomiendan a médicos y pacientes continuar el tratamiento con sus antihipertensivos habituales ante la falta de evidencia científica o clínica que sugiera que deban ser interrumpidos por la infección por COVID-19.
Aunque las recomendaciones actuales son claras, en la entrada de hoy hemos traducido y adaptado un artículo de Allan Brett, director del NEJM Journal Watch (una de esas fuentes que conviene tener siempre a un click de distancia) en el que -pasando de la teoría a la práctica- se pregunta ¿Cómo deben afrontar los médicos, en las circunstancias actuales, la incertidumbre  sobre los pacientes que toman IECA o ARA2?








Como veremos a continuación, la pregunta no es nada retórica y esperamos que la respuesta sea de ayuda a todos los que estos días lidian con el COVID-19 con la mochila cargada de incertidumbres. Va por ti que, antes que nada, eres persona
“Muchos pacientes y médicos conocen la interacción entre el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable del COVID-19 y el sistema renina-angiotensina. Los pacientes preocupados por su susceptibilidad al coronavirus ya están preguntando si deben continuar tomando IECA y ARA2 y los pacientes que resulten positivos para el virus probablemente tendrán la misma preocupación.
El problema es el siguiente: los expertos han postulado efectos potencialmente dañinos y potencialmente beneficiosos de estos medicamentos en la historia natural de COVID-19. La enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) unida a la membrana participa en la entrada de SARS-CoV-2 en células humanas, y los estudios en animales muestran que IECA y ARA2 regulan al alza la expresión de la ACE2. En teoría, este efecto podría aumentar el riesgo o la gravedad de COVID-19. Por el contrario, algunos investigadores especulan que IECA y ARA2 podrían beneficiar a los pacientes con COVID-19 a través de diversos mecanismos. Por ejemplo, la ACE2 convierte la angiotensina II en angiotensina, que tiene propiedades vasodilatadoras y antiinflamatorias potencialmente beneficiosas y la regulación positiva de la ACE2 (con estos antihipertensivos) podría mejorar este proceso. Los estudios observacionales no han arrojado datos convincentes sobre si a los pacientes con COVID-19 que toman estos medicamentos les va mejor o peor que a pacientes similares que no los toman.
Las sociedades científicas han recomendado que los pacientes que reciben IECA y ARA2 deben continuar tomándolos. Por ejemplo, una declaración del ACC/AHA señala que “no hay datos experimentales o clínicos que demuestren resultados beneficiosos o adversos con el uso de IECA o ARA2”. La declaración recomienda continuar con estos medicamentos si se recetan en indicaciones apropiadas y aconseja a los médicos que no los prescriban o  deprescriban “más allá de las acciones basadas en la práctica clínica estándar”.
La declaración del ACC/AHA proporciona un buen punto de partida cuando los pacientes consultan si deben continuar o detener el tratamiento con estos fármacos; discutirlo con ellos resolverá muchas veces el problema. Sin embargo, es posible que algunos pacientes no se tranquilicen con las recomendaciones impersonales de las sociedades científicas, por lo que les preguntarán a sus médicos “¿qué aconsejan ustedes?” En tales casos, otro enfoque sería enmarcar la decisión en términos de arrepentimiento anticipado, un concepto de la psicología de la toma de decisiones bajo incertidumbre.
Consideremos dos escenarios básicos en el contexto actual, sin datos sobre si tomar un IECA o un ARA2 es beneficioso, dañino o indiferente respecto a la historia natural del COVID-19:
·         Se continúa con el medicamento, el paciente desarrolla una enfermedad grave y eventualmente aprendemos (retrospectivamente) que continuar con estos fármacos empeora la enfermedad en algunos casos.
·         Se suspende el medicamento, el paciente desarrolla una enfermedad grave y eventualmente aprendemos (también de forma retrospectiva) que continuar con estos antihipertensivos mitiga la enfermedad en algunos casos.
Discutir estos escenarios hipotéticos en las consultas no debe ser una tarea sencilla. No nos queda claro si la mayoría de los pacientes estarían cómodos enfocando así la cuestión. En estos casos, creemos que la anticipación personal del arrepentimiento por parte del médico tras unos resultados clínicos adversos, también podría desempeñar un papel relevante.
En pocas palabras, los médicos se sienten mal cuando sus decisiones clínicas provocan un daño, incluso cuando esas decisiones reflejan un estándar de atención y fueron razonables en condiciones de incertidumbre. En una encuesta reciente sobre el arrepentimiento entre los médicos que cometieron errores diagnósticos, muchos de los cuales fueron lesivos para los pacientes, los investigadores concluyeron que “incluso si el daño a los pacientes es inevitable, el arrepentimiento después de los diagnósticos puede ser devastador para los médicos, convirtiéndolos en las segundas víctimas.” Además, creemos que muchos médicos experimentan peores daños emocionales después de actos de comisión que de omisión (suponiendo que estos también fueron coherentes con los estándares de atención).
En el caso de un paciente que ya está tomando un IECA o un ARA2, continuar con el medicamento (es decir, mantener el status quo) sería un acto de omisión. Por el contrario, suspender el medicamento sería un acto de comisión y probablemente sería emocionalmente más costoso para el médico si los estudios finalmente demuestran que el medicamento podría haber conferido beneficios en pacientes con COVID-19. Para un clínico en quien esta distinción resuena, el análisis favorecería la continuación del tratamiento; Es importante destacar que también estaría en consonancia con las recomendaciones de las sociedades científicas lo que a su vez le proporcionaría una fuente adicional de respaldo.
Obviamente, en algunos casos, los factores clínicos tradicionales serían decisivos. Por ejemplo, suspender un IECA o un ARA2 en un paciente sano con HTA leve conlleva menos riesgo que hacerlo en un paciente con una insuficiencia cardíaca compensada.”
Colofón Surfear la ola de la evidencia es siempre complicado, pero a veces -como en las circunstancias actuales- puede ser dramático para las personas que a diario se enfrentan a cuestiones –ya se en una UCI, en una residencia de ancianos o en la consulta de atención primaria- para las que la Ciencia no tiene respuesta. 
Nosotros tampoco la tenemos. Por eso, para nuestro habitual punto y final hemos tomamos prestado el último párrafo del artículo de Brett:
“La toma de decisiones bajo incertidumbre es necesariamente estresante, en medicina y en general. Algunas personas quedan inmovilizadas ante la necesidad de conseguir un equilibrio en torno a las opciones disponibles. Una posición sensata para los médicos con exceso de trabajo y estresados ​​que se enfrentan a la pandemia es reconocer que, por ahora, desconocemos el efecto de IECA y ARA2 en la historia natural de COVID-19. Por ello deben intentar tomar decisiones que minimicen el arrepentimiento futuro para ellos y para sus pacientes, si la decisión finalmente se demuestra como incorrecta.”
La inseguridad, la incertidumbre, la desconfianza, son acaso nuestras únicas verdades, puso Antonio Machado en boca de Juan de Mairena. Y por hoy, nada más que añadir…

EL rincón de Sísifo. Coronavirus. Prescripción de iSGLT2 en tiempos de pandemia.

El pasado día 3 de abril el Royal United Hospitals Bath publicó en su web un documento titulado Urgent Safety Notice Use of SGLT2 inhibitors during the Covid-19 Crisis del que se han hecho eco en España sociedades científicas como la SEMI o la SEMFyC, el blog de redGDPS y no pocos tuiteros.
El documento cuyo contenido se resume en la siguiente tabla, tiene como protagonista a los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (iSGLT2) cuya utilización en pacientes con DM1 o DM2 e infección por SARSCoV-2 podría comportar un riesgo añadido -al que ya tienen  per se estos medicamentos– de cetoacidosis diabética.











El documento del Royal United Hospitals Bath (cuyo original no hemos logrado localizar en la Red) ha generado en los últimos días cierta confusión e incluso ha habido profesionales que han dirigido su mirada a la AEMPS en busca de alguna orientación.
La luz ha llegado en esta ocasión desde Cataluña, donde el Programa d’harmonització farmacoterapèutica del Servei Català de la Salut ha salido al paso de la polémica con una nota informativa cuyas conclusiones hemos traducido y adaptado:
1.- Un único consorcio hospitalario inglés ha publicado unas recomendaciones sobre el tratamiento con iSGLT2 en el contexto del COVID-19 no asumidas por el resto del NHS.
2.- Estas recomendaciones se fundamentan en datos que no son públicos ni están cuantificados.
3.- En el caso de pacientes con diabetes y sospecha de infección por coronavirus (fiebre, tos, dificultad respiratoria) o en enfermos con diabetes y enfermedad grave intercurrente  distinta al COVID-19, las sociedades científicas y los  organismos sanitarios recomiendan suspender los iSGLT2 y ajustar el tratamiento antihiperglucemiante con otros fármacos durante el período de enfermedad activa.
4.- De acuerdo con la ficha técnica, se debe suspender el tratamiento con iSGLT2 en pacientes ingresados por una enfermedad grave o en los que se sospeche una cetoacidosis diabética.
5.- Se recomienda el tratamiento con insulina para el manejo de pacientes diabéticos hospitalizados.
6.- No hay evidencia para hacer recomendaciones sobre la retirada del tratamiento con iSGLT2 en pacientes diabéticos sin síntomas de infección por SARS-CoV-2.
7.- No se recomienda la utilización de iSGLT2 para la reducción del riesgo cardiovascular en pacientes sin diabetes (indicación no autorizada) o como tratamiento combinado con insulina en pacientes con DM1 (indicación pendiente de decisión de precio y financiación).
Comentario El Programa d’harmonització farmacoterapèutica es una joya de cuyo funcionamiento bien podríamos tomar nota en otros lares. Como única pega, la lingüística, pues no hemos encontrado este documento -ni otros- en castellano, lo que posiblemente redunde en una merma importante de la difusión de unos excelentes contenidos.
En relación al tema de hoy, estamos viendo demasiadas recomendaciones farmacoterapéuticas alrededor del COVID-19 que se fundamentan en datos irrelevantes u obtenidos en estudios con limitaciones metodológicas que podrían invalidar los resultados. En estos momentos de crisis, con más de 500 fallecimientos diarios en España y una necesidad acuciante de encontrar algo con cierta efectividad para tratar a los pacientes, no podemos pedir evidencias de libro como las que se pueden exigir en otras patologías, en otras circunstancias. Pero tan cierto como lo anterior lo es que no todo vale, como nos recuerda este artículo del NEJM a cuyos autores les vamos a pedir prestado el siguiente párrafo:
“La evaluación rigurosa de la seguridad y eficacia de los medicamentos previa a su comercialización mediante ensayos clínicos aleatorizados y controlados sigue siendo nuestra herramienta principal para proteger a los pacientes de fármacos ineficaces, inseguros o ambas cosas. Es una falsa dicotomía sugerir que debemos elegir entre disponer rápidamente de tratamientos y ela adecuado escrutinio de la investigación científica.”
No seguir los preceptos de la investigación biomédica de calidad, intentar saltarnos pasos que la Historia nos ha enseñado que no debemos obviar, intentar ganar esta alocada carrera de cualquier forma o, al contrario, especular con los resultados de las investigaciones cuyos resultados no convienen a nuestros intereses, son atajos con visos de generar más daño que beneficio a los pacientes y, lo que es peor, retrasar el descubrimiento de un tratamiento seguro y eficaz para el COVID-19 del que, sin duda alguna, dispondremos antes que después.
Un ejemplo lo aclara todo, dicen que dijo Napoleón Bonaparte. Y como estamos viendo estos días, ejemplos no faltan…

jueves, 16 de abril de 2020

Docencia Rafalafena. Documentos COVID-19 (8): ¿Cómo abordar la cronicidad?.

Siguiendo con el hilo de las anteriores publicaciones, estamos viviendo un periodo de cambio e incertidumbre en nuestro trabajo. Hemos cambiado nuestro “modus operandi” pasando a realizar centeneras de consultas telefónicas (con todas las dudas y dificultades en el manejo que pueden surgir de una entrevista telefónica) y determinadas visitas presenciales cuando son imprescindibles para un correcto manejo del paciente. Sin embargo, ¿qué hacemos con nuestros pacientes con enfermedades crónicas que siempre han acudido a nosotros para realizarse un seguimiento? La sospecha que nos invade a todos es que es posible que más adelante tengamos que lidiar con descompensaciones de su patología de base como: glucemias elevadas, cetoacidosis diabéticas, crisis hipertensivas, agudizaciones de EPOC, crisis de ansiedad; todo ello debido a que solo se solicitan pruebas en casos no demorables y porque una consulta presencial con nuestro paciente nos aporta mucha información para realizar un abordaje integral.
En estos momentos todas las guías y documentos científicos están de acuerdo en que lo principal es continuar con su medicación tal y como lo iban haciendo y limitar en todo lo posible salidas de su domicilio debido a que son pacientes susceptibles de sufrir un contagio por SARS-CoV2.
Aquí realizo un pequeño resumen de los principales documentos donde abordan el manejo de la cronicidad en nuestros pacientes:
  • Guía del Ministerio: Guía de actuación para personas con condiciones de salud crónicas y personas mayores en situación de confinamiento:
    • Este documento ofrecer pautas básicas generales para las personas más vulnerables, aquéllas de edad avanzada y las que presentan condiciones de SALUD CRÓNICAS en confinamiento por el estado de alarma por COVID-19.
    • Se deben seguir con hábitos de vida saludable y mantener los autocuidados frente a sus patologías crónicas.
    • Se facilitan ejercicios para evitar el sedentarismo en el domicilio. Son ejercicios sencillos orientados a personas mayores.
    • Recomienda realizar una rutina diaria.
    • No abandonar su medicación habitual.
    • Mantenerse informado disminuye la ansiedad y la incertidumbre, sin abusar de los medios de comunicación.
    • Los profesionales de su centro de salud son las personas de referencia para seguimiento de su estado de salud. Se ha habilitado la consulta telefónica para consultar dudas respecto a tratamiento.
    • Existen servicios de ayuda a domicilio.
    • Si hay una descompensación de la enfermedad de base, deben llamar al centro de salud para valoración por un profesional.
    • Es importante asegurarse de tener suministros suficientes de medicación.
  • La Guía NICE también ofrece indicaciones de cómo realizar un correcto manejo en pacientes EPOC durante el confinamiento (aquí os dejo lo más importante).
    • Recomendaciones para reducir el riesgo de infección:
      • Utilizar consulta telefónica, video-llamada o email para resolver dudas
      • Cambiar a consultas telefónicas las citas que no son imprescindibles.
      • Utilizar prescripciones electrónicas.
      • Aportar medidas para recoger la medicación sin que el paciente acuda a la farmacia: entrega a domicilio, uso de voluntarios, etc.
    • Continuar con su medicación habitual para mantener la enfermedad estable.
    • Estar pendientes de si se manifiestan síntomas de ansiedad y depresión. Revisar si los pacientes con EPOC muy avanzado tienen voluntades anticipadas.
    • Explicarles de que no hay evidencia de que el uso de corticoides incrementa el riesgo de desarrollar COVID19.
    • Establecer un plan de auto-abordaje de exacerbaciones. No utilizar antibióticos de forma profiláctica sin la supervisión médica.
  • En el Rincón de Sísifo realiza una excelente revisión acerca de las dudas sobre el tratamiento con IECAS y ARA II en pacientes hipertensos:
    • Recomiendan continuar con sus antihipertensivos habituales ante la falta de evidencia clínica y científica que sugiera que deban ser interrumpidos por la infección por COVID-19.
    • Ofrece estrategias para poder informar al paciente y tomar una decisión conjuntamente.
  • Finalmente, semFYC nos ha facilitado hojas de recomendaciones para pacientes con enfermedades crónicas donde ofrece una serie de consejos para que puedan seguir los pacientes durante el confinamiento.
Enlaces de consulta de la bibliografía utilizada:
  1. Guía de actuación para personas con condiciones de salud crónicas y personas mayores en situación de confinamiento
  2. Community-based care od COPD
  3. https://elrincondesisifo.org/2020/04/10/uso-de-ieca-y-ara2-en-la-pandemia-por-covid-19-de-la-teoria-a-la-practica/
  4. Fichas para el control de pacientes crónicos de semFYC:
    1. actividad física Asma Cardiovascular-pacientes Dislipemias EPOC HTA

Saludteca. Guía de actuación enfermera ante COVID-19.

Esta guía avalada por el Consejo General de Enfermería, ha sido realizada por el Instituto Español de Investigación de Enfermería  y se basa en los protocolos publicados hasta principios de abril por el del Ministerio de Sanidad y Bienestar Social.
Describe de forma esquemática y muy práctica los siguientes temas relacionados con la enfermedad COVID-19:
  • Características clínicas según el nivel de gravedad
  • Escala SOFA para cuantificar el fallo de órganos y dar seguimiento evolutivo a los pacientes con neumonía grave y/o sepsis
  • Flujograma de aplicación de criterios SOFA y qSOFA
  • Criterios para el ingreso de un paciente en la UCI
  • Recomendaciones del tratamiento del COVID-19 en función del cuadro clínico
  • Medición de constantes y criterios de estabilidad
  • Procedimientos de alto y bajo riesgo de transmisión vírica
  • Elección del EPI en función del procedimiento a realizar
  • Anexos e Infografías:
    Hoja de recogida de datos de Enfermeria
    Técnica de higiene de manos con agua y jabón y antisepsia con preparados de base alcohólica
    Puesta y retirada de EPI de forma segura
    Mascarillas, aclaraciones y recomendaciones
https://mariamontanavivas.wordpress.com 

martes, 14 de abril de 2020

Sesiones de San Blas. Pruebas Complementarias COVID-19. (AP) Pruebas en Atención Primaria.

PRUEBAS COMPLEMENTARIAS DISPONIBLES EN ATENCIÓN PRIMARIA: 

de utilidad en el diagnóstico y seguimietno de los pacientes con sospecha, casos confirmados y/o probables de COVID-19, desde el ámbito comunitario en Atención Primaria de Salud.
No profesionales sanitarios VERSignos vitales (temperatura corporal, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial).

AMF: ¿Y después de la fase aguda del COVID-19 qué...?
En él encontrarás pautas de seguimiento a  pacientes tras el alta hospitalaria y una grafica muy interesante que explica  por qué el test rápido debería usarse a partir de los 3 días del inicio de los síntomas.

Continua leyendo....

lunes, 13 de abril de 2020

Mónica Lalanda. ¿Alguien escucha a los profesionales sanitarios?.

Alguien escucha a los profesionales sanitarios? Además de los aplausos de las 8, qué necesitan? Qué debería estar dando el sistema a manos llenas? He traducido y adaptado un maravilloso artículo publicado en
por colegas americanos de