jueves, 14 de marzo de 2013

IC en diabéticos Ciertos medicamentos (GLP-1) para la diabetes podrían reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca

Un estudio halló que las personas que tomaban unos medicamentos más nuevos tenían un 44 por ciento menos de probabilidades de ser hospitalizados por la afección.
 
Una clase más nueva de medicamentos antidiabéticos podrían ofrecer un beneficio adicional. Un estudio reciente sugiere que esos medicamentos reducen las probabilidades de sufrir de insuficiencia cardiaca.
 
Investigadores del Hospital Henry Ford de Detroit hallaron que los pacientes que tomaban unos medicamentos conocidos como GLP-1 tenían más de un 40 por ciento menos de probabilidades de ser hospitalizados por insuficiencia cardiaca que los pacientes a quienes se habían recetado otros medicamentos para reducir la glucemia. Los fármacos antidiabéticos GLP-1 solo se han usado durante algunos años, y se consideran como tratamientos de segunda línea después de fármacos bien establecidos, como la metformina, señalaron los médicos.
 
"No creo que podamos decir que esto evitará mágicamente todas las muertes por insuficiencia cardiaca, pero la potencia de la asociación amerita más investigación", afirmó el autor del estudio, el Dr. David Lanfear, cardiólogo. "La insuficiencia cardiaca es una afección muy común... pero hay algo en los diabéticos que definitivamente los pone en mayor riesgo de padecerla".
 
El estudio fue presentado el domingo en la reunión anual del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology), en San Francisco. La evidencia presentada en las reuniones médicas no ha sido revisada por profesionales, y se considera como preliminar.
 
Según los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., alrededor de seis millones de estadounidenses sufren de insuficiencia cardiaca. Los diabéticos, que ahora son 25 millones en EE. UU., tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades que los que no sufren de la afección de morir de enfermedad cardiaca, lo que incluye ataques cardiacos, insuficiencia cardiaca y otros problemas del corazón.
 
En el estudio retrospectivo, Lanfear y colegas examinaron los datos de más de 4,400 pacientes que tomaban fármacos antidiabéticos entre 2000 y 2010. Unos 1,500 tomaban medicamentos GLP-1, y casi 3,000 no los tomaban.
 
Durante un periodo de seguimiento de nueve meses, los pacientes que tomaban fármacos GLP-1 tenían un 41 por ciento menos de probabilidades que los demás de ser hospitalizados por insuficiencia cardiaca. Además, esos pacientes tenían un 44 por ciento menos de probabilidades de ser hospitalizados por cualquier motivo, y un 80 por ciento menos de probabilidades de morir de cualquier causa.
 
Pero ni Lanfear ni un médico que no participó en la investigación podían señalar los motivos por los que esta clase más reciente de fármacos antidiabéticos parecen reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca.
 
"Aún desconocemos el mecanismo. Se está investigando activamente", aseguró Lanfear. "Hay pistas, pero se trataría de especulaciones".
 
Lanfear anotó que de un total de 20,000 pacientes del Hospital Henry Ford que tomaban fármacos antidiabéticos durante el periodo del estudio, apenas 1,500 tomaban medicamentos GLP-1, es decir, alrededor del 7 por ciento.
 
"La potencia de la asociación [entre los medicamentos GLP-1 y una menor incidencia de insuficiencia cardiaca] nos sorprendió un poco, pero los resultados deben ser confirmados en otros estudios", comentó. "No podemos tomar esto como una recomendación para estos fármacos".
 
El Dr. David Friedman, jefe de servicios de insuficiencia cardiaca del Hospital Plainview de North Shore-LIJ en Plainview, Nueva York, afirmó que el estudio es promisorio, y dijo que la investigaciones futuras deben ser prospectivas, en lugar de analizar datos del pasado.
 
"La insuficiencia cardiaca es un problema inmenso para los diabéticos. Cada año, hay alrededor de medio millón de nuevos pacientes de insuficiencia cardiaca, y una gran parte está conformada por los que han sobrevivido a un ataque cardiaco, y un número importante de ellos tienen diabetes", comentó Friedman.
 
"La diabetes y la obesidad son problemas que ahora reciben una atención constante, y con el inicio de más casos de insuficiencia cardiaca, necesitamos hallar métodos más novedosos", añadió. "Si podemos mejorar los resultados así, tendremos más esperanzas para estos pacientes".
 
 
FUENTES: David Lanfear, M.D., cardiologist and researcher, Henry Ford Hospital, Detroit; David Friedman, M.D., chief, heart failure services, North Shore LIJ's Plainview Hospital, Plainview, N.Y.; March 10, 2013, presentation, American College of Cardiology annual meeting, San Francisco

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